Edición Nº 26

La Revista

Cuarto Oscuro

Pequeño bosquejo acerca de Julio Medem

 

Autor: Julia Peredo Guzmán

 

0: CAÓTICO MEDEM

Julio Medem Lafont es, como muchos, producto de varias mezclas culturales. De sus abuelos maternos heredó el amor por el País Vasco y Francia; de los paternos, por Alemania y Valencia. Nacido en San Sebastián el 21 de octubre de 1958, se trasladó siendo aún niño a Madrid, donde recibió una educación privilegiada en medio de la clase alta. A los dieciocho años fue a Soria, donde se licenció en Medicina y Cirugía por la Universidad del País Vasco.  Llamado por las raíces de su deseo, volvió a San Sebastián, donde comenzó a entrar en el mundo cinematográfico profesional a través de la crítica en La Voz de Euskadi, mientras seguía rodando cortometrajes  y escribiendo guiones.

Con uno de ellos, titulado Vacas, se lanzó sin éxito a la búsqueda de productoras en Madrid. Comprendiendo que su propuesta era demasiado compleja en criterios comerciales, Medem escribió La ardilla roja, proceso durante el cual recibió la llamada de la productora Sogetel para filmar su ansiada ópera prima: Vacas.

 

1: PELÍCULAS

Filmada en 1992, esta película está muy ligada a la historia de España, pues comienza con una guerra (1875) y termina con otra (la guerra civil de 1936). En medio, una lucha que dura tres generaciones entre dos familias campesinas que procuran destruirse mutuamente, de manera apasionada y sórdida, donde las “luchas entre hermanos” son literales y sólo se salvan por una última pasión inimaginada: el amor, también literal, fraterno. Como símbolo constante está también la vida de las vacas: las que salvan la vida y las que la pierden,  las que alimentan y las que envenenan, las que paren y las que son sacrificadas. 

En 1993 aparece finalmente La ardilla roja, que trata de una mujer con amnesia debido a un accidente, y un suicida que decide salvarla y salvarse, inventando para ambos la historia de amor (imposible) que no tuvieron, en la que (como es habitual en Medem) fantasía, subjetividad y ensoñación se mezclan con un relato realista. El éxito de esta película le valió la invitación de Spielberg a participar en La máscara del zorro, invitación rechazada por el español debido a su distancia frente al cine que él quería (y estaba logrando) realizar. 

En 1996 nace Tierra, historia en la que un Ángel (cuya identidad se eleva a través del nombre) es destinado a curar una plaga que afecta al vino, dándole sabor a tierra. Allí se encuentra con la clásica dicotomía del bien y el mal encarnada en dos mujeres: Mari, la tentación de la carne, y Ángela, la madre buena y humilde. En paralelo, la vida del pueblo bulle y sale a la luz en distintas historias de amor y muerte.

Luego de la fundación de Alicia Produce (1997), su productora cinematográfica, estrena en 1998, Los amantes del Círculo Polar, trágica historia de amor entre Otto y Ana, que, desde la primera vez que se encuentran, a los ocho años, buscan encontrarse al final de un círculo de casualidades. 

Lucía y el Sexo, la película más aclamada de Medem, aparece en 2001. Es “una historia llena de ventajas. La primera ventaja es que cuando el cuento llega al final no se acaba, sino que se cae por un agujero y el cuento reaparece en mitad del cuento”. Una película que suma a la dulzura un azar sofocante, el sexo en muchas de sus mejores y peores facetas y la posibilidad (feliz y no tanto) continua de volver a empezar.

En 2003 en San Sebastián, Julio estrenó La Pelota Vasca. La piel contra la piedra, un documental sobre la problemática política y social existente en Euskadi que suscitó gran polémica, llegando a ser censurada por el PP en varios lugares y festivales. 

En 2007 se estrena Caótica Ana, película dedicada a su hermana fallecida, en la que los obnubilados sentimientos de reivindicación femenina del director se mezclan con todos sus prejuicios, sus reflexiones de sobremesa y sus complejos: lo que intentará ser una historia íntima femenina, termina siendo una saga de mal gusto contra los colonizadores masculinos y falocentristas de todos los tiempos. La película tuvo un pésimo recibimiento en el público. 

Tras largos meses de sufrimiento en los que se encerró a escribir, regresó en enero de 2009 con su octavo largometraje, Habitación en Roma, donde logra (aunque aún de manera cursi) encontrar la intimidad entre dos mujeres, en una película innovadora en cuanto a la expectativa que se tenía del director, pues no cuenta con grandes artificios narrativos ni desplazamientos extremos (todo sucede en una habitación).  

 

 

 

2: HISTORIAS

Si bien la situación histórica española llega a su máxima expresión con el documental La pelota Vasca…, la situación de dominación social y de lucha, así como lo puramente español está presente en todas las películas de Julio Medem. Podemos hablar, particularmente, de Vacas, donde la historia explícita de las dos guerras se mezcla con la situación social de un pueblo español que está detenido en sus más íntimos rencores, en sus más pequeños estratos, al mismo tiempo una metáfora y una muestra de lo que sucede cuando luego de varias generaciones de guerra una decide probar la última variante de las pasiones humanas y consigue huir, cambiar de rumbo, hacer el amor. 

Otra de las constantes históricas de Medem es su continua referencia a la historia del arte. Vacas habla de la muerte no sólo desde elementos de la historia o la ficción, sino también desde visiones artísticas pictóricas, fotográficas, que tienen una gran dosis de proféticas, como lo tiene el arte en tiempos difíciles. La iconografía de las vacas, la sangre, los cuadros, nos llevan a una visión del arte español que recuerda a Goya, pero también a Picasso, por citar a los más famosos. Desde Vacas hasta Habitación en Roma, la referencia además explícita a grandes pensadores y artistas está presente en las historias particulares de cada personaje: Alba y Natasha se encuentran y se relatan a partir de dos cuadros enfrentados, el amor surge de una flecha de Cupido pintado en el cielorraso como en una cúpula del Renacimiento (cuya referencia no es casual: la película entera convoca un renacimiento).   

Finalmente (como sucede a menudo), está también filtrada la historia personal del autor (Otto que tiene una mamá alemana, el padre de Ana, etc.), que se pone en evidencia en un juego de espejos en Lucía y el sexo, donde el protagonista (que, a pesar del título, es Lorenzo) es un escritor que va exorcizando sus propios fantasmas a partir de su obra, a la vez metafórica y biográfica, donde cuenta, resuelve y trastoca las situaciones de su vida personal.  

 

3: ANA

Ana es una mujer fundamental en la vida de Julio. Fue con ella, en la infancia, con quien tuvo por primera vez en sus manos una cámara: ocultándose de su padre se escondían con la 8 mm. de la familia para experimentar con ella. El año 2001 su hermana pintora murió en un accidente de tráfico, dejando de herencia su nombre a la hija del director y al personaje de la que la crítica reconoció como su mayor desacierto: Caótica Ana.

Medem asegura que, si bien partió de su hermana, la historia se despliega en las varias mujeres que puede ser su personaje. El homenaje le da a la ficción una solemnidad hermética y acaramelada, de la que el director, lejos de arrepentirse, se siente orgulloso. Abrir sus propias puertas, dejar morir a Ana hasta su última muerte al precio de su propio prestigio fue el logro del director español.

Otra Ana se despliega también desde esa inocencia, desde esa pureza, para formar una historia previa (y cabalmente simétrica) a esta Ana desbocada: la Ana del círculo polar. En ella está la infancia y la honestidad, está la Ana de las decisiones difíciles y la del amor eterno hasta lo último.

Sin duda, le debemos a Ana uno de las peores, pero también uno de los mejor logrados personajes femeninos dentro de la creación de Julio Medem. 

 

4: ELEMENTAL

Existen distintos ejes para construir personajes. Anthony Hopkins cuenta en una entrevista que su Hannibal Lecter nació de una rata. En el caso de Medem, suele ser clave el elemento que define a cada personaje. “Yo prefiero el aire” dice Lucía frente al mar. Los hombres son submarinos (como Carlos), son de barro. Las mujeres en cambio son de agua como Ana (la caótica), de aire. Esta concepción será importante también a la hora de escoger los grandes espacios abiertos, la intimidad en la intemperie del círculo polar (un círculo de fuego insistente frente a la nieve), las viñas en Tierra (cuyo título ya delata lo dicho), los sitios de Vacas, la caverna y los lugares de cada una de las vidas de Caótica Ana, y todos los espacios que transitan los personajes en varias películas; entre los que figura la recurrencia al agua como lugar de vida y de muerte: la concepción y el regreso al agua de la hija de Lorenzo en Lucía y el sexo, la bañera en Habitación en Roma, y un largo etcétera que los lectores sabrán reconocer.

De esta manera, la naturaleza habla, significa, contiene: para el director el entorno no es sólo un marco circunstancial, es un lenguaje particular y simultáneo a los hechos que se muestran en cada película. 

 

3: MEDEM CAPICÚA

Los mundos de Medem tienen mucho que ver con las pf_contenido entre la causalidad y la casualidad: todo es a la vez consecuencia y espejo de algo, pero la acción suele moverse por accidentes en los que todo mundo posible se reduce a los personajes de su historia. Improbable en cualquier otra circunstancia, pero posible en sus historias: un número de personajes limitados terminan mezclando sus historias, desenmascarándose, deshilachando los lazos que anónimamente los unían de antemano. Así Los amantes del Círculo Polar conociendo a sus antepasados en común, así las familias en Vacas (que tienen como justificación la geografía y la sangre); así Caótica Ana siendo encontrada por su hipnotizador en pleno New York sin razón aparente; y así, definitivamente, Lucía en Lucía y el sexo, cuyo único vínculo con la gente que va conociendo es la coincidencia accidental, a pesar de que (sin saberlo) estas personas son la causa de los peores secretos de Lorenzo, que son los que la llevarán a ella a situaciones extremas.

Esto responde también a un afán estructural en la visión de las películas de Medem (no en vano un nombre Capicúa) que crea situaciones que se repiten y se copian como vasos comunicantes, que vagamente podrán recordarnos a algún ejercicio de Lynch, cuyos hilos sueltos nos conducen casi por inercia; pues estas estructuras quieren ser comprendidas: se delatan y se explican de manera explícita, al mejor estilo posmoderno, en una historia que se dice con todas sus letras en afirmaciones casuales y también repetitivas de alguno(s) de lo(s) personaje(s); como Lorenzo contando su historia primero a su hija, luego a Helena, que se lo contará a Lucía; o como Otto y Ana, repitiendo la historia de Otto y Cristina, y la suya propia de innumerables maneras hasta el final de la película, que se lee por delante y por detrás.

 

2: JULIO Y EL SEXO

En las películas de Julio Medem, la influencia de sus estudios de psiquiatría se mezcla al mismo tiempo con su propia concepción del sexo. La trilogía amor-muerte-sexo es protagónica en las películas del autor. El amor siempre trae una muerte, que es, por lo general la de la madre o padre. Ana (caótica) pierde a su hijo y al saberlo pierde también al amor por el que perdió antes a su padre, como pierde Otto a su madre por haberse ido con Ana. Una imagen repetida como inicio sexual muy relacionada con la idea del incesto también en Lucía y el sexo, la niña perversa que se enamora del padre para perder a su madre, para competir con ella. Sin embargo, existe algo en la mirada de Julio Medem que tiene que ver también con esta relación maternal y paternal del sexo: el sexo consuela, completa, hace sonreír a las parejas que lo disfrutan, que se protegen, que se engríen. La naturalidad con que se exponen y se conversan los encuentros y fantasías sexuales, particularmente en la última película mencionada, tienen que ver con la profunda intimidad que supone el encuentro sexual, que no sólo genera vida en  el sentido anatómico de la palabra, sino además en el más profundo sentido del renacimiento. Por eso es también inevitable que el descubrimiento sexual suponga también la muerte: es un reinicio; un atravesar ese “hueco” en el que “si caes puedes elegir la vida que quieras”. Las sugerencias pictóricas en Vacas, las muertes de Caótica Ana y su padre, la pérdida de la hija en Lucía y el sexo, tienen que ver con estas distintas versiones del sexo y su influencia definitiva en la vida de los personajes, al mismo tiempo la muerte y la vida: la oportunidad de un inicio y un abandono en toda la extensión de la palabra. 

 

1: MEDEM

Polémico en su forma de trabajar, pero también en las posibles lecturas de cada una de sus películas, Julio Medem parece estar recorriendo una camino de experimentación donde, sin aferrarse a criterios inamovibles, tiene un estilo que se puede reconocer y apreciar (o despreciar) con facilidad. Las recurrencias en lo narrativo, su visión de la mujer y la naturaleza, la influencia de su propia biografía son marcas personales en toda su obra. 

Los recursos que utiliza, aún a riesgo de sobrepasar la línea entre lo cursi, lo barroco, lo inverosímil, son llevados por el director hasta las últimas consecuencias en las posibilidades que le brinda una búsqueda en la que lleva ya varios años y mucha producción. Sin duda, es una búsqueda en la que aún quedan varios peldaños, varias objeciones, muchos vacíos que llenar o abandonar para ir por otro camino. Sin embargo, es posible que en el proceso haya espejos (miradas simétricas) en los que podamos encontrarnos, sabiendo que en el camino podemos descubrir casualidades, entender causas, o simplemente repetir mapas que ya conocíamos de antemano. 

 

 

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