Edición Nº 4

La Revista

Descartes

Alberto Perrín y el cine a color

 

Autor: Claudio Sánchez

Cuando empezamos a ver lo que ha sido el cine en Bolivia, destinando un tiempo a su reflexión y estudio, encontramos nombres muy importantes que con el correr del tiempo han pasado a ser figuras desconocidas de la historia nacional. Alberto Perrín, es sin duda, una de aquellas personalidades que por distintas razones muy pocas veces es citado. Aquellos hombres soñadores de la primera etapa del cine nacional -los pioneros-  trabajaron incansablemente para poder registrar en películas todo aquello que sucedía.

Las condiciones para realizar una película pocas veces han sido las ideales en Bolivia, la adversidad ha sido una compañera de siempre en el trabajo de los cineastas. Aquí viene el primer dato curioso sobre Alberto Perrín: en 1947 tuvo sus primeras experiencias cinematográficas filmando en 8 mm. a sus hijos y sobrinos en la localidad paceña de Luribay, en un cortometraje que se llamaría La Caperucita Roja. Esta película fue presentada a un concurso de cine de la municipalidad de La Paz. Ante esta referencia, que Alfonso Gumucio cita en su libro Historia del Cine en Bolivia, se puede perfilar una primera intención en el trabajo de Perrín: la curiosidad por las herramientas cinematográficas y las nuevas tecnologías.

Gumucio apunta: ¨Posteriormente, en 16 mm y con equipo de grabación, Perrín realizó dos películas para la Universidad Mayor de San Andrés.  Perrín tenía la cámara, los temas, y el entusiasmo para hacer esas películas.  Entonces le propuso al Rector de la UMSA, un señor Sanjinés, que la Universidad diera su aporte con el material necesario. Sanjinés aceptó, y de esa colaboración nacieron las películas El Indígena Lacustre y Tiwanaku.¨ (Gumucio, 1982: 169) La historia registra estas películas como las primeras que se realizaron a color en Bolivia, estas experiencias serían los primeros ejercicios de este tipo en el país y llevarían a Perrín a colaborar con Jorge Ruíz, el documentalista boliviano más importante de todos los tiempos, en Donde Nació un Imperio. Esta película se rodó en la Isla del Sol del lago Titicaca y buscaba dar a conocer los orígenes del Imperio Incaico.

Entre 1949 y 1953, Alberto Perrín se dedicaría a la realización de su proyecto más ambicioso: Altiplano, un documental que buscaba mostrar la problemática campesina de aquellos años. El gran logro de esta película es que hubiera sido rodada en los años anteriores a la Revolución Nacional del 9 de abril de 1952 y durante el primer año de gobierno de Víctor Paz Estensoro. ¨Una de las escenas muestra precisamente una gran manifestación campesina, que tuvo lugar en 1953, cuando se cumplió el primer año de la Revolución.¨ (Gumucio, 1982: 169-170) Todo este trabajo se hizo con una cámara Bolex 16 mm. mecánica que tiene una autonomía de 30 segundos. Altiplano tendría una duración de 20 minutos donde se mostraban a los campesinos como una colectividad productiva desde la siembra y cosecha de productos agrícolas, hasta su nuevo rol social alcanzado con la Revolución.

Algo que sobresale en el film es la recreación del origen y de la vida de las comunidades originarias: la relación que Perrín tenía con el lago Titicaca hacen de su obra una constante búsqueda de la Isla del Sol como escenario de sus proyectos; así, en una de las escenas de Altiplano una pareja de campesinos viste atuendos incas, prestados por el Museo Tiwanaku, como una forma de recreación del origen de los habitantes de los Andes bolivianos, dándole a este documental características propias de la ficción.

Durante el tiempo que dedicó a la película Altiplano, Perrín trabajo junto a Jorge Ruíz en la zona andina de Bolivia. ¨Colaboró con Ruiz y Roca en Bolivia Films en la etapa 1949 - 1952.  A la creación de Telecine se integró al grupo de producción especialmente en la fotografía.  Participó así en algunas películas fundamentales de la época como Un poquito de diversificación económica o Voces de la tierra.¨ (Mesa, 1985: 267).

En 1954, Gonzalo Sánchez de Losada crearía Telecine, una productora que asociada a Bolivia Films realizaría 3 Informes, noticieros  realizados por encargo para el Servicio Informativo de los Estados Unidos (USIS).  Con guiones escritos por Oscar Soria, los Informes contenían notas relativas al desarrollo del gobierno del MNR. En estos trabajos Perrín se hacía cargo de la fotografía.

Junto a Jorge Ruíz realizarían Un poquito de diversificación económica, película que contaba con la participación de Hugo Roncal, Néstor Peredo, María Paredes, Humberto Rada, entre otros. Un film que combinaba la ficción y el documental con el particular sello que Ruíz había consolidado con Vuelve Sebastiana (1956). La película quiere mostrar, desde los primeros años de la Revolución, un país que crece desde y hacia el oriente: ¨El curioso cuanto simpático título, hace referencia a la importancia de la construcción de la carretera Cochabamba-Santa Cruz para la integración del país, como medio de diversificación económica, sobre todo a un nivel de la agroindustria creadora de nuevas fuentes de trabajo.¨ (Susz, 1983: 8)

Otra película importante en la obra de Perrín es Juanito sabe leer filmada en Warisata, sobre la experiencia de la Escuela Normal. ¨El film muestra cómo los maestros que se forman en la Escuela Normal, ponen inmediatamente en práctica sus conocimientos en una escuela de niños cercana. Simultáneamente, otras escuelas se crean en los alrededores, por lo que se subraya en el film el carácter generador de la experiencia de educación rural. Un personaje, Juanito, sirve de vínculo entre las diferentes partes del film.¨ (Gumucio, 1982: 181)

En 1964, Alberto Perrín se iría de Bolivia exiliado a Suiza. Ese año, un 4 de noviembre, René Barrientos daba un golpe de estado a Víctor Paz Estensoro, poniendo fin a la etapa de la Revolución Nacional. En una entrevista realizada en el programa radial Cine con Cristal, el documentalista suizo Michel Favre declara: ¨Alberto Perrin estaba muy ligado a los cineastas que defendían la posición indigenista del cine, como Jorge Ruíz¨. Las dictaduras tienen características totalitarias que provocan este tipo de situaciones en las que hombres de gran valor para el desarrollo de los países terminan siendo perseguidos, asesinados, o exiliados.

Como final feliz de esta historia, Favre busca, a 21 años de la muerte de Perrín, volver a ver la obra y al hombre desde un documental, Aqui y ahora,  que además pretende mirar a través del trabajo filmográfico la situación de los campesinos bolivianos 50 años después de los grandes cambios, llámense Reforma Agraria, Voto Universal, en síntesis Revolución Nacional. El documentalista comenzará su trabajo en el país el próximo año, devolviendo a la Isla del Sol y al Lago Titicaca el lugar que Perrín les había otorgado siempre.

Un hombre que ha aportado mucho a la historia y al desarrollo de la cinematografía boliviana es visto hoy desde distintos ángulos, un ser humano diferente dice presente una vez más en nuestra memoria. Alberto Perrín, el señor del lago, nos invita a ver una vez más el cine nacional. 

 

BIBLIOGRAFÍA

-Gumucio, Alfonso; Historia del Cine en Bolivia; Los Amigos del Libro; La Paz-Cochabamba, Bolivia; 1982.-Mesa, Carlos; La Aventura del Cine Boliviano; Editorial Gisbert y Cia. S.A.; La Paz, Bolivia; 1985.-Susz, Pedro; Jorge Ruíz; Cinemateca Boliviana; Notas Críticas 47; La Paz, Bolivia; 1983.

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