Edición Nº 3

La Revista

Descartes

La promesa de la memoria (sobre Vaslav Nijinsky)

 

Autor: Sergio Zapata

En el epilogo de La película que no se ve del guionista de El discreto encanto de la Burguesía y Ese oscuro objeto de deseo, Jean-Claude Carriere advierte sobre la victoria del cinematógrafo sobre la muerte, en tanto la luz y la niebla, sustancias del cine eluden a la fatalidad.

La luz y niebla, suerte de conjura profética sobre el movimiento y el tiempo, sobre la plaqueta de celulosa que eterniza las cosas, que en conjunto, unidas en total complicidad generan un corte en el tiempo, como una figura danzante que quiebra el espacio o un silencio que hiere las finitas melodías causando en ambas un gesto, una fisura o una marca; un rastro de una promesa.

Memento mori

Recuérdame al morir pareciera ser la exclamación vitalista de toda cultura, de todo régimen vital que asume la muerte como un lugar donde existe la nada, lo invisible, donde las promesas se desvanecen. Sin embargo, la técnica invirtió tan fatalista encomio. A finales del XIX una extraña práctica acompaño al invento que modificaría la cultura del siglo XX, la fotografía, puesto que las familias acomodadas de la Europa industrializada retrataban a sus difuntos en un impulso de vitalidad, cuyo afán es el de herir al tiempo o, más vital aún, herir a la vida y robarle un fotograma de su sustancia.

Esta practica vitalista, a medida que se masificaba el uso de la fotografía, como forma de registro de cualquier acontecimiento de orden social fue sofisticándose en función de la demanda de un mercado que deseaba retratarse, verse y mirarse, desde la exploración cándida hasta el fotoperiodismo.

Este ímpetu de registro será tomado por las vanguardias de principios del XX; paralelamente el cinematógrafo, engendro de la fotografía, interrumpirá ya no sólo el continuum del tiempo, sino que dará el añadido del movimiento, similar a la música, la danza, la escultura y la arquitectura (nacimiento de un sexto arte).

Sin embargo, la fotografía y el cinematógrafo serán puesto bajo sospecha por bailarines y corógrafos en particular, al tiempo en que la plástica y los cineastas explorarán sus capacidades discursivas. La sospecha y desconfianza era deudora de las carencias en el acople entre la velocidad de registro y el tiempo real, tanto así que (Dasglilev) mandó a destruir sus placas de sesión de fotos por considerarlas vulgares.

Por este prurito de perfección en el registro, victima y cómplice de vitalidad, suponiendo la inmortalidad que permitía la imagen registrada ya sea en una foto o en una cadena de fotogramas, es que la danza y coreografías de principios del XX es nula o inexistente en la memoria fílmica.

Montaje

El montaje encierra entre sus posibilidades semánticas la dilucidación de la existencia, en tanto permite develar, a partir de la conjura tiempo-movimiento, la presencia, la sustancia de lo real o de algo que presuntamente sea real. Este halo de sospecha no es histórico argumento de la critica respecto al documentalismo, sino que refiere a la imagen sintética, que hoy en día por uso y efecto de los nuevos soportes técnicos permiten construir lo real en base con lo imaginado o, siguiendo a Carriere, con base en la luz y la niebla.

La pretensión -ya no el impulso- vitalista del montaje conjuntamente con el cine como aparato y sistema, además de significar las cosas es la de otorgar existencia (que no es lo mismo, pero es igual). Y este ejercicio revitalizador (o resucitador puesto que nos referimos a alguien desparecido) es el que realizó Christian Comte, un cineasta francés especialista en animación,  el pasado mes de agosto, cuando restituyó la existencia al bailarín Vaslav Nijinski a partir de fotografías registradas por Adolph de Meyer hacia el año de 1912.

 

El realizador colgó en la plataforma Youtube unos deshilachados fragmentos sin sonido bajo el epígrafe de La siesta del fauno, y escribió al margen que procedían de 1912. Poco a poco el mismo usuario, cual ejercicio de montaje, agregó otros fragmentos más de Nijinski bailando El espectro de la rosa, Scherezade y El Dios azul, sumando un total de ocho fragmentos colgados que llegan a los tres minutos de metraje, y que resumen prácticamente todos los ballets en los que intervino Nijinski en su etapa parisiense.

Este ejercicio de montaje y de reinvención recuerda la reflexión deleuziana sobre el flujo del tiempo que entraña al cine en tanto el cine acontece y no sólo representa. Nijiski deja su huella en la pantalla, en tanto acontece en y por medio del acontecimiento cinematográfico.

Nijinski, si no el mejor bailarín de todos lo tiempos, amplía su mitología: el suspenderse en el aire, volverse loco a la edad de 28 años y revivir casi 70 años después de su desaparición.

¿Esta reinvención se constituirá en el arte del futuro, o por lo menos en un síntoma más de cierta contemporaneidad cada vez más vaciada de materialidad, que erige fakes y fragmentación en torno a la imagen, que desconoce plagios en virtud de la cita y el homenaje, o que hace elogios de la reescritura y que privilegia la imagen sintética por encima de la imagen-tiempo?

Sin embargo, el metraje de Comte fue desvelado desde la esfera que también atraviesa la crisis de la imagen: la critica. Fue Joan Acocella, que en un primer momento quedo fascinada con el hallazgo y después, tras un minucioso análisis fue concluyente: los videos subidos a Youtube por Comte son un montaje.

¿La labor de la critica, cual conservacionista, será la de determinar el grado de validez historiográfica de la imagen, o seguirá buscando lo bello y verdadero en el cinematógrafo en un mundo donde éste ya se ha disuelto y ha huido como la luz y la niebla?

Para ver el montaje de Comte:

http://www.youtube.com/watch?v=wy7YHWnxZOQ

http://www.youtube.com/watch?v=pZ1g7VAt-Nk

http://www.youtube.com/watch?v=_I8LOgRPCo8

http://www.youtube.com/watch?v=nMqLLYrEF60

http://www.youtube.com/watch?v=MFo6e9XJ-ho

http://www.youtube.com/watch?v=Qc1AnoW1tlg

http://www.youtube.com/watch?v=-dwA2dulwlQ

http://www.youtube.com/watch?v=bEvGjHgs6u8

http://www.youtube.com/watch?v=hGsQiGPKiDg

Fuentes

Periódicos El Pais (España), The New Yorker (EEUU), Revista Ñ (Argentina)

Stam, Robert. Teorías del cine. Ed. Paidos, 2000.

Carriere, Jean-Claude. La película que no se ve. Ed. Paidos, 1994.    

 

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