Edición Nº 5

La Revista

Descartes

Los aviones en el cine silente boliviano (1923-1935). Primera Parte

 

Autor: Claudio Sánchez

 

Es posible que sean dos de los inventos más importantes entre los muchos que han cambiado la historia del planeta durante el Siglo XX.

Es cierto que comparten desde hace ya muchos años un espacio entrañable en la vida de los seres humanos. Sobre todo por las posibilidades que abren de acercamiento a otras realidades.

Los aviones y el cine son dos inventos que han tenido una veloz evolución en sus mecanismos e instrumentos. Ellos se han desarrollado de manera inigualable, apoyados por el avance de las siempre nuevas tecnologías, han sido la vanguardia de un mundo que busca estar un paso más allá de lo que ha visto. Sin embargo, tanto los aviones como el cine tienen un origen que está muy lejos de lo que hoy conocemos y, además, es desde este origen que conservan una estrecha relación.

En Bolivia, la aviación va a jugar un rol muy importante en la primera parte del Siglo XX ya que la Guerra del Chaco (1932-1935) promovió el uso de aviones por parte de la Fuerza Aérea Boliviana sobrevolando las arenas chaqueñas como pruebas de un sistema de producción armamentístico que luego se usaría durante la II Guerra Mundial (1939-1945) en distintos bombardeos. De igual manera, España fue una suerte de campo de pruebas de la industria aeronáutica durante su Guerra Civil (1936-1939).

LOS PRIMEROS

¨El primer vuelo en territorio boliviano fue realizado en 1920 por el estadounidense Donald Hudson en un biplano Curtis-Wasp y unió a La Paz y Oruro. Un año después el aviador boliviano Juan Mendoza, en una nave Fiat, logró la misma hazaña entre Oruro y Potosí. Dada la importancia de este medio de transporte, en 1923 se creó la Escuela Militar de Aviación y, dos años más tarde, se fundó el Lloyd Aéreo Boliviano¨ (Urquiola, 1999:210).

Si bien el cine había llegado al país muchas décadas antes, la etapa comprendida entre los años 1920-1925 es un tiempo de experimentación y formación de hombres capaces de pilotear las naves aéreas. Es por esto, que al revisar la historia de estos años, es necesario encontrar un punto alto y central que puede ser 1923.

Ese año la Escuela Militar de Aviación es fundada como respuesta a una necesidad de la nación que soñaba con el desarrollo y la integración. En 1923 también se escribe una página histórica del cine boliviano con la llegada de Pedro Sambarino, quien se convertiría en un pionero tanto de la cinematografía nacional, como de la argentina y peruana. De acuerdo con Carlos Mesa: ¨Sambarino llegó hacía 1923 desde Argentina donde había comenzado trabajando como operador de proyectoras y realizador de filmes por encargo del gobierno de ese país¨ (Mesa, 2007: 28).

COMIENZA LA RELACIÓN

En 1923 y de la mano de Pedro Sambarino, la realización cinematográfica boliviana viviría su primera aproximación a la aviación. La caída del aviador Conrado es un cortometraje del cual sólo se sabe que existen al menos 300 metros de película filmada. ¨En octubre de 1922 llegó a La Paz, efectuando un raid aéreo desde Puno, el conde Aldo Barbaro Cornaro, quién al tratar de aterrizar en un lugar muy pedregoso de El Alto, dañó seriamente su avión Ansaldo de 220 HP. Posteriormente el 21 de julio de 1923, al realizar el raid LaPaz-Oruro, Conrado sufrió un grave accidente falleciendo al caer su aeroplano. Este joven aviador italiano se había ganado el aprecio y admiración del pueblo por su perseverancia y abnegación durante la reparación de su nave que duró 5 meses; a diferencia de Hudson y Bourdon que recibían sueldos y ayudas del gobierno, no solo trajo su avión sino que se hizo cargo de todos los gastos que demandó su estada y la reparación de Ansaldo, de 220 caballos de fuerza¨ (Maldonado Guzmán, 2003: 679). Los argumentos de los documentales de esa época están muy relacionados a situaciones que sobrecogieron e impresionaron a la sociedad de aquellos años, por lo general y de acuerdo al alcance de los medios de exhibición del cine en Bolivia, se ponía particular interés sobre aquello que sucedía en el occidente del país, es por esto que Sambarino siente un interés particular por el caso específico de este aviador.

Sambarino trabajó en la realización de muchos documentales por encargo para el Gobierno, donde se exaltaba el patriotismo y el espíritu militar de Bolivia, es así que en 1924 se estrenó en el Teatro Princesa de La Paz Por mi Patria. ¨Sambarino había realizado un complejo montaje utilizando imágenes de las películas de actualidades del año anterior, y añadiendo otras nuevas. Seguramente el montaje era muy eficaz, obedecía a una estructura bien pensada, de otra manera no se explicaría el éxito rotundo que obtuvo la película, calificada entre otros como una lección de alto civismo" (Gumucio Dagrón, 1982: 63). La película sostenía su relato a partir de un personaje que reflexionaba sobre lo que había sido la Guerra del Pacífico (1879-1883) y miraba a los soldados del futuro cuando veía las naves de la aviación boliviana, según menciona un comentario publicado por ¨La República¨.

 

EL CENTENARIO

¨En 1925, año del Centenario, asume el gobierno Hernando Siles, quien tratará de tomar distancia respecto a sus compromisos partidarios, para nuclear a grupos de jóvenes provistos de un incipiente bagaje de ideas nacionalistas. Ese mismo año comienza a operar la primera línea aérea propia, se instala la primera fábrica textil y se inauguran los servicios de alcantarillado en la ciudad de La Paz¨ (Susz, 1992: 64).

El Centenario de la Independencia de la República también coincidiría con el estreno de dos películas muy importantes dentro de la etapa del cine silente boliviano. La profecía del lago dirigida por José María Velasco Maidana, inaugura el cine argumental. Esta película fue censurada en su tiempo por proponer un romance entre un indígena y una señorita de la sociedad, que le correspondía. Por otra parte, ese mismo año, Sambarino rodó Corazón Aymara. Con música compuesta por Adrián Patiño, la película tiene un argumento que se inscribe en una realidad social de aquellos tiempos. ¨El tema es el de una trágica historia de amor que simboliza el fatalismo de la Raza Aymara basada en una pieza teatral de Ángel Salas. La película tuvo éxito y llamó a la reflexión en torno a la presencia y papel del indio en la sociedad de esos años¨ (Mesa, 2007: 28).

La película Corazón Aymara fue producida por la Empresa Pedro Sambarino, fue fundada en 1924 para hacerse cargo de los numerosos documentales que Sambarino realizaba para el gobierno boliviano. El italiano de origen, tenía planeada la adaptación al cine de la literatura nacional con obras de Gregorio Reynolds, Nataniel Aguirre y Alcides Arguedas. En el país de los incas es una película que ha pasado desapercibida en la historia del cine boliviano y que tiene una singular particularidad, el film fue exhibido en Perú y este es un antecedente del posterior trabajo de Sambarino en el vecino país. 1925 fue un año extraordinario en cuanto a producción cinematográfica, destacándose la película El centenario de Bolivia, una película que Sambarino realizó por encargo del presidente Hernando Siles y que fue distribuida en Santiago de Chile y Buenos Aires.

José María Velasco Maidana y Pedro Sambarino figuran en este periodo del cine silente boliviano como realizadores que buscaron mostrar la aviación boliviana en documentales que son testimonios de un tiempo de incubación de grandes cambios en el país. Velasco Maidana realizó en 1930 el cortometraje Historia de la Aviación Boliviana, rodado en 35 milímetros este film era una forma de fortalecer la imagen del ejército boliviano. Una forma de exaltar el fervor patrio ante un hecho que ya era inminente, la Guerra del Chaco.

Sambarino por su parte, filmaría en 1928 Festejos de la aviación, esta película nos permite conocer la importancia que le dio el gobierno de Siles a la actividad cinematográfica, como un instrumento de propaganda, poniendo a su servicio el trabajo de reconocidos cineastas y trabajadores del medio para poder difundir la actualidad, dando a conocer los requerimientos y logros de su presidencia. Si bien el cine no se había consolidado como una actividad masiva, quienes podían asistir a una sala eran quienes tenían un poder de decisión superior al resto de la población, las películas seguían siendo un producto de consumo restringido.

POSNANSKY Y LAS MAQUETAS

El trucaje en el cine ha sido un recurso muy explorado y explotado desde siempre en la historia del cine, batallas navales o sobrevuelos han estado presentes a lo largo del desarrollo de la cinematografía y su realización. En Bolivia las experiencias de este tipo, si bien no han sido recurrentes en la producción, tiene un antecedente muy importante.

En 1926 se estrenó la película La gloria de la raza. ¨El 9 de septiembre se estrena otro largometraje boliviano. Esta vez se trataba de una obra del arqueólogo Arturo Posnansky, riguroso investigador de las culturas precolombinas. La película titulada La Gloria de la Raza constaba de cuatro actos a lo largo de los cuales un científico, el propio Posnansky sin duda, va recorriendo las huellas de aquellas culturas, desde los Urus a Tihuanacu, guiado por un anciano sabio nativo. Se trataba claramente de una película de intención pedagógica, destinada a revelarle al público los conocimientos adquiridos por Posnansky. En la filmación para la cual se utilizaron maquetas, colaboró Luis Castillo¨ (Susz, 1997: 5).

Posnansky inscribe su nombre entre los pioneros del cine boliviano por el entusiasmo con el que trabajó y su incesante interés por la exploración de distintas formas de hacer conocer su trabajo como explorador, antropólogo y arqueólogo residente en Bolivia, su aporte a estas dos ciencias es también de un alto valor. Él consideraba que una manera adecuada de llevara a mayores audiencias su trabajo y descubrimientos estaba íntimamente ligada a la producción cinematográfica. Junto a Luis Castillo, reconocido por su trayectoria en el campo técnico, conformaron un equipo de gran valor, además de haber adquirido equipos que le permitían un trabajo de realización y post-producción de alta calidad. Castillo y Posnansky fundaron en 1924 Cóndor Mayku Films una productora que tuvo una corta vida. ¨El signo distintivo de la empresa era una tira de fotogramas cada uno dividido por una diagonal en dos triángulos que contenían, el superior un cóndor, y el inferior el nombre de la empresa¨. (Gumucio Dagrón, 1982: 87).

Aunque su primera intención fue ilustrar las conferencias que dictaba, sobre todo acerca de su trabajo en Tiahuanacu, el gusto que encontró por filmar lo llevó a realizar más cortometrajes, su película El corazón de la raza fue la última en la que Posnansky contó con la colaboración de Castillo, luego de finalizar esta obra instaló su infraestructura cinematográfica en el Palacio de Ladrillo en la zona de Miraflores, que había hecho construir con una visión de devolver a la ciudad de La Paz su carácter tiwanacota. En esta casa se revelaban tambores de películas que él había filmado y otros, prestando de esta manera un servicio muy requerido en un medio que aún era muy pequeño.

Manténgase en su asiento, ajuste sus cinturones de seguridad, estamos a punto de aterrizar. Esta es la primera escala de un viaje por la historia. La aerolínea le agradece su preferencia.

BIBLIOGRAFÍA

Urquiola, Miguel; Población y Territorio; Bolivia en el Siglo XX; Harvard Club de Bolivia; La Paz-Bolivia, 1999 (pag. 210)

Mesa, Carlos; Los nombres de nuestros principales espacios; Fundación Cinemateca Boliviana-Toda una historia; La Paz-Bolivia, 2007 (pag. 28)

Maldonado Guzmán, Víctor; Introducción al Poder Aéreo; Editorial Aeronáutica de la Fuerza Aérea Boliviana; La Paz-Bolivia, 2003 (pag. 679)

Gumucio Dagrón, Alfonso; Historia del cine en Bolivia; Editorial Los Amigos del Libro; La Paz-Bolivia, 1982 (pag. 63)

Susz, Pedro; Orígenes de la expresión cinematográfica en Bolivia; Cine Latinoamericano 1896-1930; Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano; Caracas, Venezuela; 1992. (pag. 64)

Mesa, Carlos; Los nombres de nuestros principales espacios; Fundación Cinemateca Boliviana-Toda una historia; La Paz-Bolivia, 2007 (pag. 28)

Susz, Pedro; Cronología del cine boliviano (1897-1997); Cinemateca Boliviana Notas Críticas 61; La Paz-Bolivia, 1997

 

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