Edición Nº 18

La Revista

Tiracables

Balance parcial del cine en Bolivia el 2010

 

Autor: Mary Carmen Molina Ergueta

 

Una de las razones –tal vez la más importante– del incremento de producciones audiovisuales realizadas en Bolivia durante los últimos años es el uso del formato digital: el abaratamiento de costos que permite (y que el celuloide negaba) implicó, en la primera década del siglo XXI, lo que se ha convenido en denominar el inicio de una nueva era en el cine boliviano. "De un esquema de producción concebido en los noventa tras la creación del FFC, y que tuvo su mayor éxito en el "boom del 95" para luego desmoronarse por las dificultades de devolución de los fondos prestados, se transita en apenas una década a otro, acaso menos formal e institucionalizado y más supeditado a los esfuerzos particulares de los cineastas, que ha sostenido al cine boliviano durante los último años a un ritmo ininterrumpido" (Espinoza y Laguna, 2008: 30).

El 2009, año que es hasta el momento el que mayor número de estrenos nacionales vio (32 en total, entre producciones bolivianas, co-producciones y producciones internacionales con servicio de producción boliviano), parecía revelar un tránsito saludable, con producciones de destacable calidad técnica, narrativa y estética. Zona Sur del paceño Juan Carlos Valdivia; El Ascensor, la ópera prima del cruceño Tomás Bascopé; la propuesta a 6 manos de los jóvenes directores Martin Boulocq, Sergio Bastani y Rodrigo Bellott titulada Rojo Amarillo Verde; y Hospital Obrero de Germán Monje, fueron aquellas películas que la crítica y el público determinó como importantes, interesantes y adecuadamente realizadas. Parecía que la era digital del cine boliviano no sólo se sostenía en exigencias económicas y gestiones independientes: parecía que, a pesar de las dificultades, el digital dibujaba un nuevo gesto en el cine boliviano, aquel de las posibilidades y estéticas –diversas, contrarias– rigurosas, trabajadas, concientes de sí.

 

Después de este "boom", que nos dejó contentos y entusiastas, con fe respecto a lo que el cine en Bolivia podía generar los próximos años, el 2010 es, cuando menos, la caída del delicado castillo de naipes que se levantó el año anterior. "Porque, como se sabe, no ha sido este un buen año para el cine boliviano", escribió en su última columna del 2010 el crítico de cine Mauricio Souza, que después de varios años retomó una labor semanal y escribió, con mucha decepción y pocos momentos de celebración, sobre varias películas de producción nacional estrenadas el año pasado.

No se trata de olvidar y dejar de celebrar la importancia de que se esté haciendo mucho cine en nuestro país: son, en total, 31 las producciones bolivianas estrenadas el 2010, entre largometrajes, mediometrajes y cortometrajes de ficción, documentales y animaciones, producciones nacionales o co-producciones con la participación de Bolivia. Tampoco se trata de quedarnos con la imagen que nos dejó el 2009 y frustrar nuestros deseos porque éstos no se ajustan al sucederse de las cosas. Sucederse natural el de este 2010 que, eso sí, nos retorna a lo que habíamos convenido en olvidar, al menos parcialmente: el a veces fatal carácter independiente de las producciones, su consecuencia en la ausencia de rigor en la realización y todo lo que ésta implica: pf_contenidos malas y/o mal contadas, aterrorizantes resoluciones técnicas, cine sin cine detrás de él, en fin, salas vacías ¿Es posible que nos hayamos olvidado de hacer cine para sólo estrenar nuestras películas?

Aunque podríamos achacarle todo el mal al formato digital, sugiriendo –mal– el muchas veces nefasto carácter democrático del audiovisual hoy en día, no podemos eludir aquellos lugares incómodos por los que el cine boliviano no termina de transitar: los guiones, la técnica, la gestión de recursos, la exhibición (que no el estreno) y la distribución. Para Pedro Susz, el crítico de cine en Bolivia más regular hace décadas, el formato no es responsable de que una película sea buena o mala: "Lo que determina el nivel de una película es si el realizador tiene algo que decir, si sabe cómo decirlo adecuadamente y si, en función de esos dos elementos, elige adecuadamente los recursos narrativos, de construcción dramática".

No podemos poner en un mismo saco todo lo que vimos el 2010, pero nos cuesta admitir que las alegrías –las buenas películas– puedan opacar lo que es, queramos o no, cierto desengaño: el incómodo –pero no por eso imprescindible– enfrentamiento a nuestras falencias, esas que no desaparecieron del todo el 2009, las mismas que sufrimos cada vez que la imagen no nos seduce, nos decepciona, nos deja doblemente solos. ¿Hasta qué punto nos aferraremos a la figura del perfecto incomprendido? No se trata de hacer malos diagnósticos, diría Pedro Susz. Se trata, decimos nosotros, de aceptar que lo que toca no es otra cosa que asumir los riesgos.

 

El rastro

 

A continuación, enlistamos las películas bolivianas estrenadas el 2010, entre producciones nacionales y co-producciones, largometrajes, mediometrajes y cortometrajes de ficción, documentales y animación.

 

Ficción

1. En busca del paraíso / Dirección: Paz Padilla y Miguel Chávez / Producción: Jorge Roca y Paz Padilla / Largometraje.

Estreno comercial en Bolivia: 7 de enero (Santa Cruz) / 14 de enero (La Paz, Cochabamba, Sucre) / Estreno comercial en España: 11 de junio, a través del portal Televeo.com.

2. La triste realidad / Dirección: Luis Guachalla / Producción: ABI Films, Ministerio del Nuevo Pacto Poder de Dios / Largometraje.

Estreno comercial en Bolivia: 10 de junio (La Paz).

3. Diálogos lésbicos / Dirección: Coca Guerrero / Producción: Diego Films / Cortometraje.

Única exhibición no-comercial en Bolivia: 1 de julio (La Paz), en el marco del III Festival de Cine GLBT de La Paz.

4. Sirwiñakuy / Dirección: Amy Hesketh / Producción: Pachamama Films / Largometraje.

Estreno comercial en Bolivia: 22 de julio (La Paz, Cochabamba, Santa Cruz).

5. Jucha / Dirección: Hugo Fernández / Producción: Pikaltulti – Memorias orales y visuales / Mediometraje.

Estreno comercial en Bolivia: 5 de agosto (La Paz).

6. Cruces / Dirección: John Cornejo y Jorge Viricochea / Producción: AIROS Films, Diana Cine, Cine Arte / Largometraje.

Estreno comercial en Bolivia: 16 de septiembre (La Paz, Cochabamba, Santa Cruz) / Octubre (Oruro).

7. Tic Tac / Dirección: Diego Pino / Producción: La maquina de sueños / Cortometraje.

Estreno comercial en Bolivia: 17 de septiembre (Tarija) / 12 de diciembre (La Paz).

8. Wara Wara. Versión restaurada 2010 / Dirección: José María Velasco Maidana / Producción: Cinemateca Boliviana / Largometraje.

Primera exhibición internacional: 30 de junio, Bolognia (Italia), en el marco del Festival de Cine Restaurado / Estreno comercial en Bolivia (versión restaurada): 23 de septiembre (La Paz) / 28 de septiembre (Cochabamba) / 10 de octubre (Santa Cruz) / Estreno comercial en Bolivia (versión original): 9 de enero de 1930 (La Paz).

9. Cuentos urbanos / Dirección: Andrés Mercado / Producción: Thelema Producciones / Largometraje.

Estreno comercial en Bolivia: 15 de octubre (La Paz).

10. El juego de la araña y la mariposa / Dirección: Adán Sarabia / Producción: Algomas Cine / Largometraje.

Estreno comercial en Bolivia: 7 de octubre (La Paz) / 14 de octubre (Cochabamba) / 19 de octubre (Santa Cruz).

11. Sirionó / Producción: CEFREC – CAIB / Mediometraje.

Primera exhibición internacional: Octubre, en el marco del X Festival de Cine y Video de los Pueblos Indígenas, en Ecuador.

12. El juego de los condenados / Dirección: Luis Escobar / Producción: Luis Escobar / Cortometraje animado.

Estreno comercial en Bolivia: 31 de octubre (La Paz).

13. Gud Bisnes / Dirección: Tonchy Antezana / Producción: PRODECINE / Largometraje.

Estreno comercial en Bolivia: 11 de noviembre (La Paz, Cochabamba) / 11 de noviembre, premier en La Paz cerrando la VII Muestra de Cine Latinoamericano.

14. Los restos del último amanecer / Dirección: Gustavo Castellanos / Producción: Bolivia Interactiva / Largometraje.

Estreno comercial en Bolivia: 28 de octubre (Tarija, La Paz).

15. Provocación / Dirección: Elías Serrano / Producción: Divina Comedia Producciones / Largometraje.

Estreno comercial en Bolivia: 4 de noviembre (Santa Cruz).

16. Pocholo y su marida. Amor a lo gorrión / Dirección: Guery Sandoval / Producción: Tofa Producciones / Largometraje.

Estreno comercial en Bolivia: 25 de noviembre (La Paz) 2 de diciembre (Cochabamba)

17. 1985 / Dirección: Luis Brun / Producción: Efecto Dopler / Cortometraje.

Estreno comercial en Bolivia: 9 de diciembre (La Paz)

18. Temporada / Dirección: Vania Gonzálvez / Producción: / Cortometraje.

Estreno comercial en Bolivia: 14 de diciembre (La Paz).

19. María y los niños pobres/ Dirección: Leonidas Zegarra Uceda (Perú) / Producción: Cine 2000 / Co-producción entre Perú y Bolivia / Largometraje.

Estreno comercial en Bolivia: 23 de diciembre (La Paz).

20. Casting / Dirección: Denisse Arancibia y Juan Pablo Richter / Producción: K-Flex, Naira Cine / Largometraje.

Estreno comercial en Bolivia: 30 de diciembre (La Paz, Cochabamba y Santa Cruz).

21. Enterprisse / Dirección: Mauricio Quiroga / Producción: Universidad del Cine (Argentina) / Co-producción entre Bolivia y Argentina / Cortometraje.

22. Uno / Dirección: Pablo Paniagua y Nicolás Taborga/ Producción: Universidad del Cine (Argentina) / Co-producción entre Bolivia y Argentina / Cortometraje.

 

 

 

Documentales

1. pf_contenidos de migrantes bolivianos exitosos en la agricultura cruceña / Producción: Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Arterias Urbanas / Mediometraje.

 

Estreno comercial en Bolivia: 20 de julio (La Paz).

2. Bala Perdida / Dirección: Mauricio Durán / Producción: Naira Cine, DOCTV IB / Mediometraje

Estreno internacional: 4 de septiembre (exhibición en 18 televisoras de Iberoamerica).

3. Los patriotas / Dirección: Ariel Vargas / Animación / Producción: Artefacto Visual / Mediometraje.

Primera exhibición no-comercial en Bolivia: 21 de septiembre (Santa Cruz).

4. Lucho San Pueblo / Dirección: Eduardo Pérez Iribarne / Producción: FIDES TV / Largometraje.

Estreno comercial en Bolivia: 28 de octubre (La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Potosí( / 29 de octubre (Sucre).

 

5. El regreso: Tras las huellas del tiempo / Responsable: Gumercindo Yumani / Producción: CEFREC-CAIB / Cortometraje.

Primera exhibición internacional no-comercial: Octubre, en el marco del X Festival de Cine y Video de los Pueblos Indígenas, en Ecuador.

6. Skate La Paz / Dirección: Alfredo Coloma / Producción: Alfredo Coloma / Mediometraje.

Estreno comercial en Bolivia: 2 de noviembre del 2010 (La Paz).

7. Tahuamanu (Morir en Pando) / Dirección: César Brie y Javier Horacio Álvarez / Producción: Donald K. Ranvaud, Buena Onda Films y Artes Andes Américas / Largometraje.

 

 

Estreno comercial en Bolivia: 9 de noviembre (La Paz).

8. Inalmama Sagrada y Profana / Dirección: Eduardo López / Producción: Banda Brava, Naira Cine, Amazonia Films (Venezuela) / Coproducción Bolivia – Venezuela / Largometraje.

Estreno comercial en Bolivia: 3 de diciembre (La Paz).

9. Voces guerreras / Dirección: Gustavo Portocarrero / Producción: Bolivia TV / Largometraje.

Primera exhibición no-comercial en Bolivia: 19 de diciembre (La Paz).

 

 

Buenas y malas

Habíamos dicho que no podemos poner en un mismo saco todas las producciones bolivianas estrenadas el 2010. Así, pensamos que es necesario hacer un recorrido, mirar el retrovisor y encontrarnos con aquello que no es pasado. Las películas buenas (o regulares) fueron pocas el año pasado: son excepciones aquellas producciones que articularon una apuesta estética y narrativa, y estas películas son prueba, poco feliz, de que la regla parece haber sido la falta de rigor.

En muchos aspectos demasiado cercana a ciertas herencias malpagadas del teatro popular, El juego de la araña y la mariposa es, en buena medida, un acierto. Dirigida por el cineasta de 25 años Adan Sarabia, director del mediometraje de corte cómico Licorcito de coca (2006), y con guión del ya largamente reconocido actor de teatro y cine Jorge Ortíz, El juego de la araña y la mariposa revisita los extensamente recorridos ámbitos del drama social. La película, realizada con un bajo presupuesto y producto de un detenido trabajo en el guión (que Ortíz escribió por varios años), se adentra en la sórdida realidad del maltrato sexual intrafamiliar, articulando una compleja construcción de personajes, escindidos entre los fantasmas de un pasado y los recovecos de una cotidianeidad densa: la intolerable atmósfera de una esquizofrenia verbal y visual bien resuelta en la interpretación de Ortíz y la actriz debutante en la pantalla grande Inés Copa.

 

 

Estéticamente opuesta a la película de Sarabia y Ortíz, al filo del 2010 se estrenó la ópera prima de los directores Denisse Arancibia y Juan Pablo Richter, una propuesta de terror gore titulada Casting (foto). Después de una desafortunada (y falsa) incursión en el 3D, con Los restos del último amanecer del tarijeño Gustavo Castellanos, parecía que en realidad no era una buena idea llevar el cine boliviano hacia otros ámbitos. Casting, sin embargo, juega a negar esta sospecha y a revelar aquello que, probablemente, signifique una saludable opción: salir del cuarto propio no es más peligroso que quedarse en él. Así, no es casual que la película de Arancibia y Richter apueste por el cine dentro del cine y haga del casting el espacio de un intrincado solapamiento de las imágenes. Tal vez no sean las escenas de dolor y sangre las que más se agradezcan por su resolución (que podría haber sido más explícita), sino la fina construcción de una pf_contenido adecuadamente articulada, interesante y bien contada, algo nada común en las películas bolivianas del 2010.

Dejando por un momento de lado las importantes diferencias entre El juego de la araña y la mariposa y Casting, y las falencias de cada una de estas películas, ambas comparten un gesto: la falta de presunción, la determinación de los espacios de la propuesta. Dan lo que prometen y son, de acuerdo a ellas mismas, lo que deberían ser. El caso contrario en el 2010 se reveló en películas que prometieron sofisticación narrativa y terminaron haciendo telenovela (Cruces), realizaciones que apostaban por atraer y entretener al público, sin conseguirlo (Gud Bisnes, Los restos del último amanecer), propuestas de pésima calidad técnica (Sirwiñakuy, Cuentos Urbanos), películas, en fin, que queremos olvidarlas. El caso es que no podemos ni debemos hacerlo.

En el ámbito del documental, fueron dos las producciones estrenadas el 2010 las que sorprendieron gratamente. Por un lado, el documental Bala Perdida de Mauricio Durán, cineasta graduado de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños en Cuba que ganó el fondo del programa de fomento a la producción y teledifusión del documental iberoamericano DOCTV IB con el proyecto de este film. Se trata de un documental de autor que se adentra en la pf_contenido detrás de la muerte de Osvaldo Durán, joven boliviano que falleció hace 28 años mientras prestaba el servicio militar en Guaqui. La propuesta juega a articular una pf_contenido familiar con aquello que la rodea, la proyección que de ella puede configurarse en un contexto más amplio, donde los ecos de la memoria y la reconstrucción de ésta significan la apuesta más alta de un documental que conmueve porque apela e interpela desde la intimidad.

 

 

Por otro lado, se estrenó el 2010 Inalmama Sagrada y Profana (foto) documental dirigido por Eduardo López Zavala que recorre las difíciles realidades contemporáneas de la coca y la cocaina en Bolivia. La propuesta, que es en realidad una producción del 2009, no solamente hace gala de una factura técnica impresionante, con la inolvidable fotografía de Juan Pablo Urioste, si no que se arriesga en el planteamiento de una problematización que, cuando el documental no deviene una cantata pro-coca demasiado romántica, no teme en decir que la coca y la cocaína no pueden separarse del todo. Esto se realiza desde el tejido de una serie de discursos, válidos en cuanto reivindican una vivencia personal de los protagonistas: las culturas de Bolivia, para el documental, no se convierten en el retrato de un contexto plural ni en el destilamiento de aquello que los discursos comparten. Tampoco es que se eluda una postura: la música de la película es, con seguridad, aquello que nos confirma sus riesgos, esos que se toman cuando se canta y no se historiza, cuando se ficcionaliza para buscar la comprensión sin eludir el disenso. Gesto por demás elocuente para, entre otras cosas, los oficios del cine en Bolivia.

Mirar: atrás

En un momento en el que la reflexión crítica y autocrítica es un imperativo en el cine boliviano, ver de dónde venimos resulta un recorrido necesario. En este sentido, el estreno de la versión restaurada del film silente de 1930 Wara Wara, dirigido por José María Velasco Maidana, abre la posibilidad de conocernos y reconocernos, reconstruir la memoria y hacer comunidad articulando lo que hemos hecho con lo que hacemos, podemos y queremos hacer.

 

El hito de la restauración de Wara Wara, posible gracias al impulso y trabajo de un grupo de cineastas bolivianos y la Cinemateca Boliviana más de 20 años, no solamente permitió volver a ver una joya de nuestro cine, sino que abrió (literalmente) el baúl de un pf_contenido sin pf_contenido. No venimos de la nada y muchos soñaron antes que nosotros.

La versión original de la película fue estrenada el 9 de enero de 1930 en el Cine Teatro Princesa de La Paz. Ese mismo año fue exhibida en Oruro, Cochabamba y Santa Cruz, con una buena aceptación del público. "Wara Wara –último film mudo del cine boliviano– fue víctima de la llegada del cine sonoro, lo que constituyó una frustración para Velasco Maidana, aunque quizás no mayor a la que sufrió cuando vio censurado su primer largometraje La profecía del lago. Estos tropiezos como cineasta lo motivaron a dejar el cine y, posteriormente, dejar el país a mediados de la década de 1930." (Gumucio, 2010).

En 1989, Mario Fonseca, uno de los nietos de Velasco Maidana, se contacta con Pedro Susz, en ese entonces director de la Fundación Cinemateca Boliviana. El sótano de la casa en Sopocachi de la primera esposa de Velasco Maidana albergaba un baúl con pertenencias del artista, entre las que se encontraban 63 latas y 7 cajas con los negativos de cámara de Wara Wara, filmados en nitrato de celulosa, material altamente inflamable. El material hallado fue traspasado a acetato, para a partir de esta nueva copia realizar la restauración editorial y narrativa del film. Esta tarea, llevada a cabo por el cineasta Fernando Vargas, trabajó sobre un argumento escrito del film, notas de prensa y la obra de teatro La voz de la quena de Antonio Díaz Villamil, en la que se habría basado el guión de Wara Wara.

Después de la restauración digital y la musicalización de la obra (ésta última tarea llevada a cabo por el compositor Cergio Prudencio), el proyecto de la recuperación del film de Velasco Maidana concluye en septiembre del 2010, con el estreno de la versión restaurada de Wara Wara en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. El proyecto le devuelve a la Cinemateca Boliviana la función que la define como repositorio nacional de imágenes en movimiento: ser el eje de la recuperación, preservación y promoción del cine boliviano. Así, la importancia de ver Wara Wara hoy radica en la posibilidad de reconstituir la memoria y, esencialmente, apropiarse de ella: si es la imagen la que nos devuelve y nos vuelve otros, vernos en ella es un ejercicio más que necesario, más aun en este momento.

 

 

 

El lugar del riesgo: los cortometrajes

 

 

 

Si algo, definitivamente, ha dejado un buen rastro en el cine boliviano el 2010 son los cortometrajes. ¿Tiene un corto todo lo que tiene un largo? Para la guionista argentina Luisa Irene Ickowicz, "el maltrato más frecuente parte de creer que un corto es el «bonsái» de un largometraje" (2008: 11): no se tiene en cuenta que el cortometraje tiene una narrativa propia y que ésta, toda vez que es comparada con la del largometraje, merece la diferenciación y valoración de éste.

Estrenar cortos bolivianos en Bolivia es tanto o más difícil que presentar una obra de largometraje. En el año 2010 en Bolivia, fueron estrenados 5 cortometrajes de producción boliviana: Diálogos lésbicos de Coca Guerrero, la producción tarijeña Tic Tac dirigida por Diego Pino, el corto animado El juego de los condenados de Luis Escobar, Temporada de la cruceña Vania Gonzalvez y 1985 del potosino Luis Brun, estos dos últimos estrenado en el marco de la Muestra de cortometrajes bolivianos Bolivia en corto, organizada por la Revista on-line Cinemas Cine y la Cinemateca Boliviana en diciembre del pasado año.

Entre el 2008 y el 2009 fue un cortometraje dirigido por un realizador boliviano la produccion con más presencia y reconocimiento en el ámbito internacional para nuestro cine. Estamos hablando del corto documental de Diego Mondaca La Chirola, que sólo el 2009 ganó 19 reconocimientos, entre premios y menciones especiales. Este antecedente no sólo nos cuestiona sobre la importancia de la difusión del cortometraje, sino que nos arroja hacia un ámbito definitivamente poco explorado en nuestro medio.

El 2010, dos cortometrajes dirigidos por realizadores bolivianos, en ambos casos co-producciones entre Bolivia y Argentina, resaltaron en el exterior. Por un lado, Enterprisse de Mauricio Quiroga, y por otro, Uno de Pablo Paniagua y Nicolás Taborga. Aun no estrenadas en Bolivia, ambas producciones participaron de festivales internacionales, logrando hacerse acreedores de algunos importantes premios. En agosto, el corto de Mauricio Quiroga fue uno de los finalistas para optar por el galardón principal en el Fresh Film Fest de Praga. Además, el corto fue presentado en el Festival de Cortometrajes de Sao Paolo Kino Forum, el Festival Internacional CurtoCircuito, el Festival de Cine Independiente de Barcelona y el Festival Internacional de Escuelas de Cine de Munich. Por su parte, Uno de Pablo Paniagua y Nicolás Taborga se presentó en el Festival de Cine Internacional Ourense, entre otros certámenes.

Ambos cortos apuestan por pf_contenidos sencillas, coincidiendo en la propuesta de una fotografía que desentraña los cuerpos de los protagonistas y los espacios. Mientras Enterprisse articula el discurrir irregular de una ciudad y la experiencia del vértigo desde la pf_contenido de un hombre montado en un juego de un parque de diversiones, Uno se adentra en el espacio de la nostalgia de un personaje, donde las palabras de una canción rusa recuerdan el espacio que se ha dejado atrás, lo traen de vuelta al lugar del abandono y la monotonía de la soledad.

Por otra parte, en nuestro país, el cortometraje más destacado del 2010 es sin duda Tic Tac (foto), la producción dirigida por el tarijeño Diego Pino, con la participación, en la dirección de fotografía, de Sergio Bastani, director de uno de los segmentos del largo del 2009 Rojo Amarillo Verde. La muerte de un muchacho es el punto de partida de la pf_contenido, que arriesga en cierta reconstrucción del duelo desde la ausencia incada en otros personajes. El proyecto del film fue ganador del Premio Petrobras-Fedam en el Festival de Cine Iberoamericano de Santa Cruz 2009, además de ser galardonado con el primer premio en el Concurso de Cortometrajes "Un mundo en interacción", organizado en el marco del 11 Festival de Cine Europeo en Bolivia.

Por último, es necesario destacar el corto Max Jutam de Carlos Piñeiro, ganador del Concurso Municipal Audiovisual Amalia de Gallardo 2010. Esta es la segunda oportunidad en la que el talentoso director de 23 años se queda con el premio del concurso más importante a nivel local y nacional: el 2008, Piñeiro ganó en la categoría profesional del Amalia de Gallardo con el corto filmado en 8 mm. Martes de Ch’alla. En Max Jutam, Piñeiro cuenta la pf_contenido de Max, joven de una comunidad aymara que un día se marcha a la ciudad, donde se convierte en peluquero. El retorno imposible a lo que se era y la pérdida de la identidad se articulan en una propuesta de gran factura técnica que perfila a uno de los jóvenes directores más interesantes y sólidos en la actualidad.

 

 

Cruzando la frontera

Si el 2009 fue un año importante se debe también a la presencia de varias películas bolivianas en el ámbito internacional: no fueron pocos los reconocimientos para el cortometraje La Chirola (2008) de Diego Mondaca, El Cementerio de los elefantes (2008) de Tonchy Antezana y Zona Sur (2009) de Juan Carlos Valdivia,.

Sin embargo, el 2010 trajo también buenas noticias. El film más reciente de Juan Carlos Valdivia fue el protagonista desde enero, mes en el que recibió dos de sus más importantes galardones en el Festival de Sundance en Estados Unidos. La película de Valdivia obtuvo los premios a Mejor Guión y Mejor Dirección en la categoría dramática, galardones que consolidaron internacionalmente la propuesta del director y guionista paceño.

 

 

A continuación, enlistamos los reconocimientos que Zona Sur obtuvo el 2010:

- Premio Especial del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

- Premio al Mejor Guión en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

- Premio al Mejor Actor para Pascual Loayza, en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

- Premio al Mejor Actor para Pascual Loayza, Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

- Premio del Jurado en el Festival de Biarritz, Francia.

 

Además, Zona Sur participó en numerosos festivales internacionales, entre ellos el Festival de Berlin, el BAFICI de Argentina, el Festival de Cine de Londres, el Festival Internacional de Cine de Rio de Janeiro y el Santiago Festival Internacional de Cine. Entre el 28 de enero y el 6 de febrero de este año, Valdivia participará del III Festival Un état du monde…et du cinema, en Francia.

Otra película boliviana del 2009 que fue reconocida en un festival internacional el 2010 es El Ascensor de Tomás Bascopé, que obtuvo el Premio del Público en el Festival de Cine Digital de Viña del Mar. También participaron en festivales internacionales el largometraje de ficción Hospital Obrero de Germán Monje, Rojo Amarillo Verde de Martin Boulocq, Sergio Bastani y Rodrigo Bellott, Verse de Alejandro Pereyra y los cortometrajes De qué color es el cielo de Juan Pablo Richter y Ring Ring de Mónica Heinrich y Fred Nuñez.

En cuanto a las producciones documentales del 2010, fueron dos los premios internacionales. Por un lado, Bala Perdida de Mauricio Durán fue galardonado con el premio a Mejor Mediometraje en el Festival Internacional de Cine Documental de Uruguay AtlantiDoc. Por otro lado, la producción del Centro de Formación y Realización Cinematográfica (CEFREC) y la Coordinadora Audiovisual Indigena Originaria de Bolivia (CAIB) El regreso: tras las huellas del tiempo obtuvo el Premio UNESCO / EICTV "Las cámaras de la diversidad en el X Festival Internacional de Cine y Video de los Pueblos Indígenas, llevado a cabo el mes de octubre en Ecuador. En este mismo festival, el mediometraje Sirionó, también producido por el CEFREC y la CAIB, fue premiado como la Mejor Ficción con Participación Indígena.

 

 

 

Pero, sin duda, la presencia boliviana más importante en el cine internacional el 2010 fue el actor Cristian Mercado. Contracorriente (2009) del peruano Javier Fuentes-León, cinta en la que Mercado tiene un papel co-protagónico junto al colombiano Manolo Cardona y la peruana Tatiana Astengo, participó el 2010 en más de 70 festivales internacionales. Entre los más de 20 galardones recibidos por el film, destacan los premios de la audiencia en el Festival de Sundance, el Festival Internacional de Cine de Miami y el Festival de Lima 2010. La cinta fue estrenada en Bolivia en septiembre, logrando una respuesta favorable del público y consolidando el trabajo de Mercado en el ámbito nacional e internacional.

Además, Contracorriente cuenta con la participación del cineasta cruceño Rodrigo Bellott, como director de casting. Desde hace algunos años, Bellott desarrolla una importante carrera en la dirección de casting, habiendo trabajado con Steven Soderbergh en Che: El Argentino y Che: Guerrilla y con Iciar Bollaín en la recientemente estrenada También la lluvia. El 2010, Bellott presentó en el Festival de Cannes el cortometraje Blokes, una producción chilena guionizada por él, dirigida por Marialy Rivas. El corto, que este año participará en el Festival de Sundance y la Berlinale, fue galardonado con el Premio a la Mejor Ficción en el Festival du Curtas do Villa do Conde, en Portugal, en julio del 2010.

 

 

Finalmente, apuntamos el galardón que el actor boliviano Juan Carlos Aduviri obtuvo en el Festival de Cine Europeo Los Arcos, por su interpretación en la cinta española También la lluvia, dirigida por Iciar Bollaín y rodada íntegramente en Bolivia.

 

Espacios de formación, cine latinoamericano y crítica cinematográfica

Para finalizar este breve balance del cine en Bolivia el 2010, queremos señalar tres ámbitos en los que distintos realizadores cinematográficos, gestores culturales e instituciones vienen trabajando, en un afán de desarrollar la producción de cine y la formación de públicos en nuestro país.

- Los espacios de formación cinematográfica son pocos en Bolivia. Dos escuelas de cine (ECA en La Paz, La Fábrica en Cochabamba), una carrera en artes cinematográficas (Escuela Municipal de Artes de El Alto) y una escuela superior en comunicación audiovisual (Diakonia en Santa Cruz) constituyen la oferta para aquellos que quieren estudiar cine en el país. La articulación de estos espacios es un tema aparte, siendo parte de éste, sin embargo, el enriquecimiento de las propuestas en espacios paralelos y/o alternativos que tengan como objetivo generar conocimientos e intercambios en los distintos ámbitos de la realización audiovisual.

Uno de estos espacios de formación alternativos es el Bolivia Lab, Laboratorio de Análisis y Clínica de Proyectos Cinematográficos que celebró su segunda versión el 2010. La importancia de este espacio, impulsado y organizado por productores bolivianos, radica, principalmente, en dos aspectos: la formación de cineastas bolivianos a partir de proyectos cinematográficos específicos y la construcción de un contexto de intercambio de conocimientos y creación de contactos profesionales, donde la gestión de recursos y las oportunidades de producción están abiertas a los proyectos participantes. En diciembre del 2010, el Bolivia Lab lanzó la convocatoria para su tercera versión, ampliando su propuesta hacia otros tres espacios: el mercado audiovisual, la formación en escritura de guiones y el desarrollo de la producción audiovisual hacia el campo de la exhibición y la distribución.

Además del Bolivia Lab, hubo el 2010 otros espacios abiertos a cineastas bolivianos y con la participación de expertos a nivel internacional: el director y guionista catalán Ventura Pons, los alemanes Rainer Simon y Cathy de Haan, el crítico de cine francés Jean Michel Frodon, los actores Assumpta Serna y Scott Cleverdon dictaron talleres y participaron de encuentros en las ciudades de La Paz y Santa Cruz.

El ámbito de la formación cinematográfica se vio enriquecido también por la publicación de dos libros, fundamentales en la bibliografía del cine boliviano: El lenguaje de las historietas y cine, escrito inédito de Luis Espinal editado por la Cinemateca Boliviana y el Espacio Simón I. Patiño a 30 años del asesinato del jesuita; y Wara Wara. La reconstrucción de una película perdida, libro en el que el cineasta Fernanda Vargas aborda la primera experiencia de restauración fílmica en Bolivia.

 

- La distribución de cine independiente en Bolivia tampoco es tarea fácil. El incremento de salas de cine no implica la diversificación de la propuesta cinematográfica: el cine comercial ocupa el 90% de las carteleras de las multisalas y los espacios de exhibición de un cine diferente, en competencia con el fenómeno multiplex, siempre tienen las de perder. La apelación y formación del público frente a cines distintos al de Hollywood significa un proceso largo donde los riesgos económicos nos son usualmente bien saldados.

Londra Films y el Centro Cultural Yaneramai son las únicas distribuidoras de cine independiente que trabajan, desde hace un poco más de 4 años, en la gestión de exhibición de un cine de calidad, alejado de los públicos masivos pero que, a través de las multisalas, buscan seducirlos. El 2010, estas distribuidoras exhibieron films de la talla de Hamaca paraguaya (Francia, Países Bajos, Austria, Alemania, Argentina y Paraguay) de Paz Encina, La Nana (Chile) de Sebastián Silva, Dioses (Perú) de Josúe Méndez, Carancho (Argentina) de Pablo Trapero, Happy go lucky (Reino Unido) de Mike Leigh, Aparecidos (España) de Paco Cabezas, Transsiberian (Reino Unido, España, Alemania, Lituania) de Brad Anderson y Lluvia (Argentina) de Paula Hernández, entre otras.

Así mismo, cabe resaltar el trabajo de dos salas de cine que apostaron, en mayor y menor medida, a la exhibición de cine de otras latitudes. La Cinemateca Boliviana, actualmente en un periodo de crisis a través del que convino, desde hace algunos meses, en la transformación de la imagen de la institución frente al público y en el marco de la cultura en Bolivia, volvió a acoger el cine latinoamericano, programar ciclos y muestras especiales de autores clásicos, cine boliviano contemporáneo y cine europeo. El Multicine de La Paz buscó diversificar un tanto la cartelera comercial con la exhibición (y distribución en algún caso) de cine latinoamericano.

 

- "La responsabilidad del crítico es demostrar cómo una película aporta a la construcción de la libertad de los espectadores o cómo,  al contrario,  los encierra en un modelo o los manipula, creando una sumisión frente a las imágenes o las pf_contenidos". Para Jean Michel Frodon, el crítico de cine francés ex–director de Cahiers du Cinema que visitó Bolivia en junio del 2010, la crítica es el ejercicio a través del cual el cine y el espectador pueden dialogar a un nivel más complejo y profundo. En un país con una tradición de crítica de arte casi nula, hablar de cine no es menos difícil.

Sin embargo, el 2010 vio un más que saludable crecimiento de espacios de discusión, donde la información y la crítica cinematográfica, en prensa escrita, Internet, radio y televisión, comenzaron a sugerir la importancia de la generación de pensamiento y opinión entre el público, la articulación de una vocación por compartir más allá de asentir. Como parte de la cadena de producción cinematográfica, la crítica de cine puede ser uno de los reductos a través del el cine boliviano configure y plantee sus nuevas preocupaciones.

 

Algunos de los críticos más regulares durante los últimos años (Mauricio Souza, Pedro Susz, Mónica Heinrich) no dudan en afirmar que el momento que vive el cine boliviano (las películas, las instituciones) no es bueno. Sea talvez el ejercicio crítico el de un disenso positivo, necesario para un cine que todavía no encuentra cómo decir e interpelar (más allá de lo eventual, del día del estreno y las semanas de exhibición) al espectador. Que no es tonto ni ha visto poco y que exige tanto cuanto más se le promete. Esperemos que las promesas se acaben y que las buenas películas bolivianas se atrevan a quedarse en la retina, en la buena memoria del espectador. Éstos, los más sinceros deseos de Cinemas Cine para el 2011.

 

 

 

Referencias

Espinoza, Santiago y Andrés Laguna. El cine de la nación clandestina. La Paz: Gente Común, 2008.

Ickowickz, Luisa Irene. En tiempos breves. Buenos Aires: Paidós, 2008.

Gumucio Dagrón, Alfonso. "Cine mudo y cine silenciado: la obra de Velasco Maidana". Revista on-line Cinemas Cine #12, agosto 2010. Disponible en: http://www.cinemascine.net/paginas/contenido.php?con=dossier&id=14 

 

Redacción La Prensa. "Cineastas adeudan más de $us 900.000 al fondo de fomento". La Prensa, 18/12/10. Disponible en: http://www.laprensa.com.bo/noticias/18-12-2010/noticias/18-12-2010_8739.php

Redacción La Razón. "El 2010 se produjeron 16 peliculas nacionales, pero con baja taquilla". La Razón, 26/12/10. Disponible en: http://www.la-razon.com/version.php?ArticleId=123073&EditionId=2388

Souza, Mauricio. "Pocholo y su marida: el cierre de un mal año". Página Siete, 25/12/10. Disponible en: http://www.paginasiete.bo/2010-12-26/Cultura/Destacados/19Cul011210-2.aspx 

 

Susz, Pedro. "Estamos en un momento desafiante del cine boliviano". Revista on-line Cinemas Cine #18, enero 2011. Disponible en: http://www.cinemascine.net/entrevistadirector/

 

 

 

Imagen principal: Fotograma del corto Max Jutam de Carlos Piñeiro.

 

 

 

 

Chico y Rita: La fiesta, la vida

Un hombre se encuentra con una mujer en una rumba. Se encuentran y se desencuentran a medida que pasa la noche. El hombre se llama Chico, la mujer Rita. Ambos son músicos, uno toca el piano y la otra canta. La rumba va pasando, sin saberlo, los dos se enamoran. La vida va pasando, sin saberlo,…

Encuentro de Cine | El corto boliviano, hoy

Descarga

Acercamientos críticos a Olvidados (Bolivia, 2014)

 

 

INSURGENCIAS

 

Cinemas Cine en La Razón