Edición Nº 8

La Revista

Tiracables

El inédito Lenguaje de las Historietas y Cine de Luis Espinal

 

Autor: Claudio Sánchez

Hablar de libros sobre cine escritos en Bolivia es una compleja ecuación que tiene múltiples resultados: desde emociones incontrolables que celebran la vida, hasta aquellos intentos que se quedan en eso, sólo en intentos.

Sin embargo, cuando uno empieza a revisar la bibliografía en las bibliotecas y los centros de investigación especializada, o cuando simplemente uno se acerca a los estantes de una casa cualquiera donde se ha amado el cine por sobre todas las cosas, hay un autor que aparece siempre. Un nombre que dice presente cada vez que hablamos de los aportes literarios a nuestra cultura cinematográfica, o de estos mismos perfiles sobre la obra de realizadores extranjeros. Luis Espinal Camps, sacerdote jesuita, crítico de cine, director del Semanario Aquí, un hombre multifacético, un ser humano íntegro, simplemente: un ejemplo a seguir.

Cuando te encuentro

La presencia de Espinal en los libros de cine es constante, recurrimos a él siempre, lo nombramos, lo citamos. No es casual que desde su asesinato en marzo de 1980 (acto perpetrado por un grupo paramilitar que actuó bajo las ordenes de Luis García Meza, quien luego encabezaría la narco dictadura militar de 1980 a 1981), a excepción de un par de publicaciones en estos treinta años, no se hable sino de él cuando se habla de cine en Bolivia. Su aporte es significativo, en lo cuantitativo como, tanto más, en lo cualitativo.

En la década del setenta la Editorial Don Bosco publicó 14 Cuadernos de Cine, de este número 12 fueron escritos por Luis Espinal y uno de ellos contó con su co-autoría. Póstumamente fueron publicados dos libros más: La pf_contenido del Cine en sus dos volúmenes es un texto de un alto valor educativo y didáctico. Entre los Cuadernos de Cine destaca el número 10, Conciencia crítica ante el cine (1976), que es, de alguna manera, una guía básica para poder enfrentar desde la crítica una película. Además, Espinal hizo el prólogo de la edición del guión de la película de Antonio Eguino, Chuquiago (1977), donde también participó activamente en todo el proceso de realización.

Impulsor de la creación de la Cinemateca Boliviana, Espinal buscaba las formas para la formación de públicos que estuvieran capacitados para leer los signos que se trabajan en el cine. En esta pf_contenido contemporánea sembrada de sombras, de vacíos, ahora buscamos dar una luz sobre un texto inédito escrito por Espinal en la década del 70. Pocos meses después del asesinato de Espinal, llegarían a la vieja Cinemateca Boliviana (Pichincha esquina Indaburo), como lo recuerda Pedro Susz, varias carpetas que contenían este trabajo tan peculiar.

Se trata de un total de 68 páginas escritas a máquina con correcciones que se pueden ver con tinta roja en algunas de las hojas blancas. Este texto busca el acercamiento al lenguaje cinematográfico desde recortes de historietas e imágenes de revistas: los encuadres, los planos, todo explicado de una manera didáctica y muy profesional. En la "Introducción", Espinal escribe: "Entiendo por historietas las narraciones dibujadas que se publican en los periódicos, o en cuadernillos tipo Pato Donald, Mafalda, Condorito, Kaliman, El Tony, Fantomas, etc. (…) Dentro del mundo de las historietas incluyo también a las fotonovelas, que utilizan un lenguaje semejante, aunque sus imágenes son fotografiadas y no dibujadas". Lenguaje de las historietas y cine es un bello libro que guarda la dedicación de un hombre por la educación del espectador. Entre esta serie de hojas mecanografiadas, divididas en dos archivadores amarillos, se halla una cotización fechada el 16 de octubre de 1978 que nos aproxima al año en el que pudo haber sido escrito este trabajo.

30 años después

Si bien es cierto que el libro inédito permaneció así por 30 años, hay que revisar qué ha sucedido durante todo este tiempo con la institución que lo custodiaba. Ante todo hay que ver lo cronológico. Entre 1980 y 1982, Bolivia vivió bajo el régimen dictatorial de Luis García Meza: el cruento gobierno ahogó toda iniciativa que incitara al libre pensamiento de la población. Luis Espinal había sido asesinado por aquellos hombres que controlaban el país, entonces todo lo que tuviera que ver con él era una mala palabra, era algo con lo que había que acabar.

Posteriormente, ya recuperada la democracia, gran parte de los esfuerzos se concentraron en la edificación de un espacio propio para la Fundación Cinemateca Boliviana (FCB). Por otra parte, la Ley del Cine también consumió mucho tiempo del esfuerzo colectivo. Esto no quiere decir que el apoyo a publicaciones específicas como lo fueron las Notas Críticas no hubiera continuado, sino que la edición de un libro representaba un costo mayor al que se podía cubrir.

Estos pueden ser algunos de los motivos por los que Lenguaje de las historietas y cine, no pudo ver la luz hasta ahora. Sin embargo, en un esfuerzo conjunto entre la FCB y el Espacio Simón I. Patiño dependiente de la Fundación del mismo nombre, planifican en 2010, la presentación del libro que nos permitirá conocer y disfrutar de este valioso aporte a la cultura cinematográfica del país, enriqueciendo de esta forma el patrimonio nacional.

El libro

Espinal escribe sobre Lenguaje de las historietas y cine, apunta la intención del libro y la divide en dos:

1) El lenguaje del cine ha influenciado enormemente el lenguaje de las historietas.

2) El lenguaje de las historietas puede ser un método pedagógico para enseñar el lenguaje del cine. En esta publicación, al analizar el lenguaje de las historietas pretendo, pues, exactamente esto: Ofrecer un método cómodo y fácil de acercamiento al estudio del lenguaje cinematográfico y televisivo, a partir del análisis del lenguaje de las historietas que aparecen en nuestros periódicos y nuestras revistas.

De acuerdo a la Cotización del 16 de octubre de 1978, requerida a la Editorial Los Amigos del Libro -donde se encuentra en el detalle del trabajo solicitado entre 1.000 y 2.000 ejemplares de la obra "CINE" de Luis Espinal- podemos conocer un dato cercano para poder determinar el año en que fu escrito el libro que se divide en cuatro archivadores. El primero de ellos contiene: Introducción (3 páginas). Parte primera: El espacio, cuatro capítulos. Capítulo I: El ámbito espacila. 1.- El cuadro, 2.- Los planos, 3.- El ambiente (8 páginas). Capítulo II: Las figuras. 1.-Los trazos, 2.- Iluminación y sombras, 3.- El color (9 páginas). Capítulo III: La composición. 1.- El encuadre, 2.- Polos de atención, 3.- La figuración (12 páginas). Capítulo IV: El punto de vista. 1.-La perspectiva, 2.- La angulación, 3.- La inclinación (7 páginas). El segundo archivador contiene: Parte segunda: El tiempo. Capítulo V: Lenguaje plástico y representación del tiempo. 1.- El movimiento, 2.- El montaje (dividido en a) Continuidad espacial y b) Continuidad temporal (9 páginas). Capítulo VI: Lenguaje de la escritura. 1.- La sucesión, 2.- La narración, 3.- Los ruidos (7 páginas). Capítulo VII: Lenguaje mixto en las historietas. 1.- Las nubes, 2.- Los signos, 3.- Lagrafía de las palabras (8 páginas). Conclusión (1 página). Agradecimientos (2 páginas). Índice (2 páginas).

En los dos archivadores restantes se encuentran una serie de sobres manila que contienen cada una las imágenes correspondientes a cada una de las referencias del texto. Un total de 545 figuras, desde las Andanzas de Patoruzo, hasta Condorito o Kaliman, además de imágenes de películas facilitadas por las Distribuidoras Cinematográficas de La Paz (en especial a la Distribuidora Cinematográfica Andina) son lo que encontramos cuando abrimos con tanto cuidado este tesoro que forma parte del Archivo de la Cinemateca Boliviana.

El libro Lenguaje de las historietas y cine es una muestra de la dedicación y el cuidado con el que Espinal trabajaba. Dicen quienes lo conocieron que su orden era algo que sorprendía, su entusiasmo lo hacía generar ideas y no descansar, incansable un sus labores, la escritura era moneda común de todos sus días y noches.

Había una vez, en un lejano país

 

Es necesario decirlo una y mil veces: la democracia en Bolivia se la ganó en las calles, se la ganó desde las Universidades, se la ganó porque los regímenes dictatoriales habían matado a ese país que había sido visto como un botín de guerra, donde la vida no valía nada, donde los Derechos Humanos eran pisoteados y violados de día y de noche. Largos años oscuros se vivieron bajo las ordenes de militares abusivos, bajo las reglas establecidas por delincuentes que vestían de camuflado. El coronel Hugo Banzer es sin duda un nombre que retumba en la memoria, un sanguinario que permaneció en el Palacio Quemado de La Paz por siete años de balas, muertes y corrupción.

 

Cuando el pueblo desarmado, pisoteado, humillado y cansado, ya no aguantó más, una histórica huelga de hambre que comenzó con el coraje de tres mujeres mineras, entre quienes estaba Domitila Chungara, dio paso a la renuncia de Banzer. Esta huelga, que se extendió a lo largo de la patria geografía, tenía en uno de sus piquetes más importantes al mismísimo Luis Espinal. Instalada en las oficinas del desaparecido periódico Presencia (donde Espinal escribía una columna semanal de crítica cinematográfica), la huelga de hambre de 1978 perpetúo la imagen de este hombre como un defensor de la democracia y como un actor de su recuperación.

Ese país del que hablamos, en esos convulsionados años setenta, fue testigo de la época dorada de la producción literaria en materia de cine. Bolivia, y en particular La Paz, generaron un movimiento que no se ha repetido a lo largo de estos treinta años, hombres y mujeres fueron partícipes del despegue de una cultura crítica, donde los principales diarios de circulación nacional contemplaban columnas semanales de crítica y donde la Editorial Don Bosco, con el apoyo constante del padre Renzo Cotta y Amalia de Gallardo produjeron el mayor número de libros que la pf_contenido recuerde en un corto lapso y que ayudaron a la formación de públicos.

Luis Espinal entendía que los cambios se hacían con la participación del pueblo y reclamaba constantemente la acción de los bolivianos ante la realidad que se vivía. Espinal supo hacer de su pluma un arma que disparaba ideas e invitaba a crear una dinámica que aportara, de alguna manera, a la conciencia colectiva ante los actos que alienaban a la población. Él decía que era difícil cambiar el cine, y que en lo inmediato era necesario cambiar al espectador. Así realizó innumerables esfuerzos por aportar desde sus conocimientos al despertar del público ante el hecho cinematográfico. Desde la televisión, desde la radio, desde sus columnas de crítica, desde los editoriales de Aquí, Espinal se entregó a la labor de enseñarnos, dejando de lado todo, a abrir los ojos ante la realidad palpable. Por supuesto, sus libros fueron uno de los pilares fundamentales de tan noble labor.

Digo que ese es un lejano país, digo que es un espacio de tiempo que vuelve siempre y que no podemos olvidar, alzo la voz recordando a los desaparecidos, los detenidos, los exiliados, los asesinados. En este último grupo se encuentra él. Luis Espinal fue secuestrado la noche del 21 de marzo de 1980 por un grupo paramilitar bajo las órdenes de Luis García Meza, fue torturado brutalmente, destrozaron su cuerpo y luego le dispararon a mansalva. Fue hallado en las cercanías del matadero municipal de La Paz, su entierro fue una manifestación popular y su voz se escuchó en todos los confines de Bolivia. Espinal no disfruto la conquista de la democracia, pero nosotros junto a él – con su recuerdo y su presencia - caminamos las calles liberadas y acompañamos la victoria popular pintando en las paredes su nombre, multiplicando su ejemplo.

Había una vez, un hombre que luchó incansablemente, Lucho le decían quienes lo conocían, padre les decían los otros, aquellos que lo miramos en los ojos de los niños y lo escuchamos en la risa alegre de las mujeres y los hombres. Respiramos profundo y queremos que la pf_contenido no se repita, que nunca más los tanques nos atemoricen, que la libertad se respire y que la luz adelante siempre brille nombrándote una vez más: Luis Espinal.

 

 

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