Edición Nº 1

La Revista

Tiracables

En el Chaco se Rompe el Silencio

 

Autor: Claudio Sánchez

Entre los años 1932 y 1935 América del Sur fue escenario de una de esas guerras que busca un lugar para solucionar problemas de carácter económico y estratégico entre grandes corporaciones internacionales. Habiéndose comprobado la existencia de incalculables reservas de  petróleo en el Chaco Sudamericano, dos de las más importantes empresas petroleras del mundo pusieron sus ojos en la desolada y calurosa tierra chaqueña. La Standard Oil Company, que tenía concesiones de campos petroleros en Bolivia desde 1923, se percató de que la única forma de transportar el petróleo extraído era a través de los ríos Paraguay y Paraná, situados en territorio paraguayo y argentino. Es así que la Standard presiona al gobierno nacional, para declarar la contienda bélica contra la Royal Dutch Shell asentada en Paraguay, en la búsqueda de hacerse de todo el territorio rico en hidrocarburos y con él, de sus vías de libre acceso. Toda guerra tiene un trasfondo económico, como en el Pacífico el guano, el salitre y el cobre, en el Acre el caucho, en el Chaco el petróleo. Enfrentados los Estados en actitud combativa las banderas se levantaron y los clarines se escucharon llamando a los hombres a ocupar su puesto en defensa de la Patria. Los dos países más pobres de éste lado del mundo, en junio de 1932 ingresaban a pelear un territorio completamente desconocido para las tropas bolivianas y habitual para el soldado paraguayo. “La guerra se desarrolló en cuatro etapas: la primera, entre junio y diciembre de 1932, con una activa movilización de ambos países beligerantes; la segunda, entre diciembre de 1932 y diciembre de 1933: cuando el ejército boliviano fue conducido por el general alemán Hans Kundt, quien continuó aplicando una táctica ofensiva; la tercera, entre diciembre de 1933 y enero de 1935: de intensa ofensiva paraguaya; y la cuarta, entre febrero y julio de 1935: caracterizada por la defensa boliviana de Villamontes y el pacto de tregua entre ambos países” . Dividida la pf_contenido de esta manera, volvemos a entender la guerra (1932-1935) como una unidad de tiempo que se encuentra en la época silente del cine boliviano a punto de dar un paso hacia lo que sería el cine sonoro. Entre estos años se realizaron siete producciones, el conflicto generó interés tanto por parte de los cineastas bolivianos como también por productoras internacionales como la Paramount Pictures o la Universum Film AG (UFA), el estudio cinematográfico más importante de Alemania por aquellos años. LAS PRIMERAS PELÍCULAS DE LA GUERRA De acuerdo a Pedro Susz en Filmografía Video Boliviana Básica (1904-1990), la primera película en la que se planteaba el tema de la guerra fue En el Infierno del Chaco (1932) una producción argentina dirigida por Roque Funes, una ficción rodada en 35 mm. en blanco y negro. Esta película fue reestrenada en una versión restaurada durante la décima edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici) en 2008. Mediante una gestión del cineasta paraguayo Hugo Gamarra (presidente de la Cinemateca y Archivo Visual del Paraguay) la película de Funes pudo ser rescatada del olvido. Gamarra declara al periódico La Nación de Paraguay: “En los últimos años estuve haciendo indagaciones en el exterior, con qué entidad se podía hacer un trabajo de restauración, de copiado antes que esas imágenes se pierdan, o el material mismo se deteriore más” . Finalmente la película fue restaurada mediante un acuerda con Aprocinain (Asociación Pro Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional) de la Argentina que logró el apoyo de los laboratorios Cinecolor y Kodak para ejecutar el proyecto de restauración. “La película, de algo menos de una hora de duración y muda, pero con una gran cantidad de intertítulos que van dando un sentido al relato de las imágenes, es un documento único: del hecho histórico en sí, del espíritu de algunos de los pioneros del cine nacional, y del desarrollo de cierta percepción de cómo se construye una narración periodística” . En el Infierno del Chaco se incluye en el primero de los tres discos que componen la colección “Mosaico Criollo: primera antología del cine mudo argentino”, esta iniciativa auspiciada por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires editado en formato DVD no se encuentra a la venta, sólo se distribuye a pf_contenidodores y otras instituciones argentinas. Hacia La Gloria (1932) es otra de las películas que se encuentra en éste capítulo de la pf_contenido del cine boliviano, dirigida por Mario Camacho, José Jiménez y Raúl Durán. Esta ficción producida en Bolivia, “narra la pf_contenido de una hermosa joven cuyo hijo, abandonado en el río Choqueyapu, vive adoptado por una pareja de campesinos, que le enseñan los valores y tradiciones de la comunidad. El niño crece y emigra a la ciudad donde se enamora de una muchacha. Al no ser correspondido se incorpora a la Fuerza Aérea y se convierte luego en todo un héroe. Herido por el enemigo, internado en un hospital, es atendido por una religiosa que resultará ser la madre que lo había abandonado. Además la muchacha de la que se había enamorado resultará siendo su hermana. La pf_contenido termina cuando el piloto héroe se marcha hacia un rumbo desconocido” . Entre quienes fueron parte del elenco de Hacia la Gloria se encuentran Matilde Garvía, Donato Olmos, Manuel Sagárnaga, Valentina Arze, Angélica Azcui, Enrique Mendoza y Arturo Borda. Borda ya había participado como actor de cine, en el papel de yatiri, en la película de José María Velasco Maidana,  Wara Wara (1930).   “Arturo Borda, modernista y simbolista, fue un artista anticipado que tendría perfecta cabida en el posmodernismo de fin de siglo” . Así se refiere Pedro Querejazu a Borda, un pintor boliviano extraordinario, un personaje de La Paz quien además asumiría un rol de suma importancia en el camino del rodaje de Hacia la Gloria, así lo explica Pedro Susz: “El 12 de febrero de 1931, Mario Camacho en nombre de la Empresa Cinematográfica Bolivia suscribiera un contrato con Arturo Borda, quien se hará cargo desde hoy de la dirección de la parte de la película restante por filmar” . Es así que en la dirección de la película además de figurar los nombres de Jiménez, Camacho y Durán debe aparecer Borda. Hacia La Gloria estuvo muy pocos días en cartelera, Pedro Susz al referirse a la película observa: “el acento puesto por la película nacional en las todavía por entonces rígidas divisiones sociales y raciales, le otorgaban un aire auténtico y a la vez crítico, de no muy fácil digestión para la sociedad” . “Otra película fue La Campaña del Chaco de Juan Peñaranda Minchín colaborado por Mario Camacho y José María Velasco Maidana en tareas de laboratorio. Ese largometraje con textos de Casto Rojas constaba de 11 bobinas. Concluido fue puesto a consideración del Gral. Kundt, comandante de las fuerzas en campaña, quien no se mostró demasiado satisfecho por el resultado. Distinta fue en cambio la opinión del público el cual acogió el estreno efectuado el 1º de julio de 1933 con verdadero entusiasmo, convirtiendo a la película en el gran éxito de la época silente del cine boliviano” . Esta película es hoy sólo un recuerdo, luego de su estreno el equipo de realización fue llamado a incorporarse al frente batalla y el film pasó a ser una anécdota. El último dato que se tiene de La Campaña del Chaco es que fue entregada al Estado Mayor de Ejército. Sin embargo, la importancia de ésta película de Peñaranda Minchín, se encuentra en que es un trabajo con un claro objetivo propagandístico que cuenta con el apoyo logístico tanto del Ministerio de Guerra como del Estado Mayor. Fue la película un documental arriesgado que contaba con tomas aéreas de las posiciones bolivianas y paraguayas, además de un trabajo considerable en la línea de fuego, para así poder llevar al país las imágenes de lo que sucedía en la zona de combate. El equipo de producción se instaló en Muñoz, ahí donde se encontraba la Jefatura Militar en Campaña desde donde el general Kundt comandaba a las tropas bolivianas. La Empresa de Correos de Bolivia (ECOBOL) emitió el 10 de agosto de 1999 la serie postal 100 Años del Cine Boliviano. La serie compuesta de ochos sellos, destaca en la época silente del cine nacional las películas Wara Wara, Hacia la Gloria y La Campaña del Chaco, destinando a cada una de ellas una estampilla particular. EL INTERÉS EXTRANJERO La sangre corría en la llanura chaqueña, dejando una sombra oscura de luto y miedo a ambos lados de las trincheras. La guerra del chaco había hecho de los hombres simplemente números que servían a la estadística de un conflicto ajeno. Prisioneros, heridos y muertos; viudas, huérfanos y desolados paisajes eran los personajes y el escenario de los ejercicios de potencias bélicas que probaron la efectividad de los aviones en una contienda bélica y el nuevo armamento, que años después sería utilizado en la aniquilación del hombre por el hombre durante la Segunda Guerra Mundial. Las productoras cinematográficas extranjeras se vieron interesadas en mostrar el conflicto y el general Hans Kundt se veía interesado en que las productoras mostraran la confrontación internacional. Buscaban entonces que el pueblo sintiera la efervescencia de la contienda, querían una mirada y un mensaje  propagandístico, sugirieron así que la Paramount Pictures se hiciera cargo de ésta tarea. La recomendación que Kundt hiciera no fue tomada en cuenta. Sin embargo, la Paramount, que en aquellos años ya se interesaba en América del Sur y estrenaba las películas de Carlos Gardel que se filmaban en los estudios de la productora en Astoria, Nueva York, decide hacer una película ambientada en la guerra.     Es así que la compañía estadounidense productora y distribuidora de cine, Paramount, realizó la película que originalmente se llamó Storm over the Andes que contaba con una versión en español que llevaba por título Alas Sobre el Chaco. En su libro, La Campaña del Chaco, Pedro Susz cita el resumen del argumento de éste film: “Tiene que ver con las aventuras galantes de un famoso aviador internacional (José Crespo) que encuentra la horma de su zapato en una bolivianita (Lupita Tovar) al resultar ésta la esposa de su inmediato superior y excelente amigo (Antonio Moreno) con lo que el galán, que parecía un señor sin pizca de principios, se convierte en noble y generoso caballero. Pero antes de la conversión hay multitud de batallas por las nubes, lances sanguinarios y conflictos sanguinarios…” . Esta película forma ya parte del cine sonoro y fue distribuida en muchos países, así da cuenta el diario español La Vanguardia en su edición del sábado 28 de marzo de 1936, que anuncia en el Salón Victoria Alas sobre el Chaco. También el reconocido actor español Julio Peña, que por aquellos años trabajaba en Hollywood, participó de éste film dirigido por  William Christy Cabanne en 1935.

“Algunos camarógrafos extranjeros también anduvieron por la zona chaqueña. Así la empresa alemana UFA dedicó su noticiero Nº 233, realizado en 1935, a la contienda. Titulado Guerra en el infierno Verde, el documental mostraba, según el catálogo de la compañía productora: Tropas bolivianas atacan posiciones de las tropas paraguayas. Vista de las tumbas. Infantería en un ataque masivo” . Es así que para el año 1935 el conflicto bélico en el chaco había generado interés internacional, la importancia del noticiero Nº 233 radica esencialmente en ser un documento realizado poco antes de la firma del tratado de paz, reflejando la cuarta etapa de la guerra que René D. Arze Aguirre propone, aquel momento entre enero y julio del 35 que se caracteriza por la defensa de Villamontes y el avance del Ejército boliviano en una operación de recuperación del territorio perdido ante las fuerzas paraguayas. La compañía alemana UFA, era en aquel entonces uno de los estudios cinematográficos más importantes de toda Europa. Ahí trabajaban actrices como Pola Negri y Marlene Dietrich; directores como   Friedrich Wilhelm Murnau o Fritz Lang habían representado, antes de que la propaganda nazi y la censura se apoderaran de la institución, los grandes nombres del cine alemán que crecía incansablemente desde los estudios en Berlín.

LAS DEUDAS DE LA pf_contenido

Existe en esta pf_contenido una película que no responde a la época ni al contexto que se vivía y es pf_contenido de la Decadencia Aymara, que sin embargo se acomoda en la lista de una manera incómoda. El film puede haber sido la última producción boliviana silente o simplemente la reposición de alguna película nacional anterior. El 3 de julio de 1933, el decano de la prensa nacional, El Diario informaba: “Ha despertado gran interés la proyección de la película de Tiahuanacu exhibida el día viernes último en el salón del Colegio San Calixto. Como se trata se trata de una película de palpitante actualidad, se nos anuncia la repetición de esta cinta en el mismo salón, para el día jueves 6 del presente. Igualmente será invitada la representación diplomática en nuestro país y autoridades gubernamentales y otras personas” . Esta ficción en 35mm. espera aún su justo lugar en la cinematografía boliviana, que determiné si es la última película de un tiempo en el que el cine mudo ocupaba todos los espacios, antes de que el sistema Vitaphone revolucione el séptimo arte.

El sueño de realizar una película no le ha sido ajeno al hombre en ningún momento desde que los hermanos Lumiere comenzaran la aventura con el cinematógrafo, así los soñadores también alinean en las filas de quienes quisieron hacer un film en ésta época, en plena Guerra del Chaco. Mario Camacho impulsaba el proyecto Alerta, una idea que si bien nunca se concretó, la prensa de aquel tiempo ya la anunciaba sugiriendo su próximo estreno.

La deuda en el caso de Ciudad de Potosí no es de la pf_contenido, sino de su realizador, a quien se incluye en la lista de frustraciones, el periódico Última Hora publicaba en 1933 la siguiente nota. “Se halla entre nosotros un filmador de películas. De regreso de Potosí y después de una amplia gira por Chile y la Argentina, se halla entre nosotros el artista boliviano Gilberto M. Encinas, que se halla filmando la Ciudad de Potosí, con el apoyo prefectural y de cuyo trabajo lleva ya realizados unos doce mil metros de una película que tendrá más de treinta mil” , luego Pedro Susz agregaría al referirse al citado artista: “Encinas era un charlatán o el periodista no tenía la menor idea del asunto, puesto que una película de 30 mil metros representa algo así como diecinueve horas y media de proyección” .     

BAZOBERRY Y EL FIN

Los bolivianos que habían ido a la guerra se contaban por miles, pero eran pocos los que volvían y quienes retornaban a sus hogares llevaban consigo una experiencia traumática que años después cambiaría la forma de pensar el país. Se puede decir que los bolivianos se encuentran en el Chaco, vencida la cordillera ya lejos de los centros de producción, de una nación monoproductora dedicada íntegramente a la minería, desconociendo la totalidad del territorio se enfrentan a la sofocante tierra del sud este. Muchos hombres que participaron de la contienda serán quienes después cuestionen la vida misma en Bolivia.

Un fotógrafo cochabambino se encargará de cerrar la época silente del cine boliviano. Luis Bazoberry vistió el uniforme nacional desempeñando tareas de aerofotogrametrista, pionero en el país y de gran ayuda en la estrategia del ejército boliviano durante la guerra. Dice Pedro Susz cuando se refiere a la actividad desempeñada por Bazoberry en el ejército: “Esto le permitió desplazarse por el escenario de la contienda, fotografiando los hechos. Pero además Bazoberry llevó consigo una pequeña cámara de filmación con autonomía de 25 segundos de carga. Con ella registro muchísimas escenas destinadas a una película. Lamentablemente el terrible clima chaqueño destruyó buena parte de ese material” . El material que logró salvar fue la base de La Guerra del Chaco o Infierno Verde como también se la conoce. Cuando terminó la guerra y se declaró la tregua Luis Bazoberry decidió irse a Barcelona para hacer el revelado del material que conservaba, ahí nació la primera película sonora. Una banda de sonido con música y voz en off que acompañaba el montaje de la película donde se agregaron tomas de fotos fijas a las imágenes en movimiento capturadas por Bazoberry. “Por tratarse de uno de los documentales de la campaña militar, es de un valor histórico extraordinario, aunque cinematográficamente no sea excepcional. En el filme se ven relativamente pocas escenas de batallas y su parte más importante se dedica a la actividad en las trincheras, el emotivo momento del abrazo de los enemigos al terminar la guerra, los días inmediatamente posteriores a la contienda y a la firma de Paz en Buenos Aires” .

El 12 de julio de 1935 se le otorga partida de nacimiento a Camiri mediante Decreto Supremo. El mismo gobierno que había declarado la tregua en el frente de batalla un mes antes, el 12 de junio, con intervención intencionada de la Argentina, hacía del campamento petrolero más importante de la Standard Oil Company una ciudad pujante económicamente, que de alguna manera es el símbolo de lo que significó y significa la defensa de los recursos naturales. Una ciudad de post guerra donde los que no quisieron volver más se quedaron y donde aquellos que buscaban mejores oportunidades las encontraron. La guerra nunca ha quedado atrás, es el Chaco el referente de un cambio profundo en el país. Hemos visto su importancia en la cinematografía boliviana y hemos procurado no dejar de lado elementos coyunturales que hacen al devenir de los pueblos. Volver al Chaco es un ejercicio que debe ser continuo para entender Bolivia, ahí no sólo el cine dejo de ser silente, sino que todo un pueblo encontró su voz. 

BIBLIOGRAFÍA - Bolivia en el Siglo XX; Harvard Club de Bolivia; La Paz, Bolivia; 1999. - El Lugar de la Seducción; CONACINE, Fundación Simón I. Patiño, Fundación Cinemateca Boliviana; La Paz, Bolivia; 2006. - Pedro Susz; “La Campaña del Chaco” el ocaso del cine silente boliviano; Coedición de la Universidad Mayor de San Andrés, UMSA y el Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales, ILDIS; La Paz, Bolivia; 1990. - Pedro Susz; Cronología del Cine Boliviano; Notas Críticas Nº 61; Cinemateca Boliviana; La Paz, Bolivia; 1997. - Toda una pf_contenido; Fundación Cinemateca Boliviana; La Paz, Bolivia; 2007. -Pedro Susz; Filmografía Video Boliviana Básica (1904-1990); Cinemateca Boliviana; La Paz, Bolivia; 1991. -Robert Dickson; Los orígenes y el desarrollo del cine hispano; México-Estados Unidos: Encuentros y desencuentros en el cine, compilación de Ignacio Durán, Iván Trujillo y Mónica Verea, editado por IMCINE, México DF.,1966, pp.134-146. -Imágenes de la Guerra del Chaco en un DVD; ABC Digital en Arte y espectáculos; http://www.abc.com.py/2009-07-13/articulos/539196/imagenes-de-la-guerra-del-chaco-en-un-dvd. -La Vanguardia; Sábado 28 de marzo de 1936; Barcelona, España.

René D. Arze Aguirre; Visión Histórica en Bolivia en el Siglo XX; Harvard Club de Bolivia; La Paz, Bolivia; 1999. (Pag. 56).

Filme de la Guerra del Chaco fue Recuperado y Reestrenado; La Nación suplemento Espectáculos, jueves 24 de julio, 2008; Asunción, Paraguay. (Pag. 4).

Mariano Kairuz; Página 12 suplemento Radar, domingo 20 de julio, 2008; Buenos Aires, Argentina. (Pag. 5).

Recopilación Patricia Flores; La películas: Breve reseña histórica en El Lugar de la Seducción; CONACINE, Fundación Simón I. Patiño, Fundación Cinemateca Boliviana; La Paz, Bolivia; 2006. (Pag. 47).

Pedro Querejazu Leyton; Las Artes en Bolivia en el Siglo XX; Harvard Club Bolivia; La Paz, Bolivia; 1999. (Pag. 559).

Pedro Susz; “La Campaña del Chaco” el ocaso del cine silente boliviano; Coedición de la Universidad Mayor de San Andrés, UMSA y el Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales, ILDIS; La Paz, Bolivia; 1990. (Pag. 60).

Idem. (Pag 60-61).

Pedro Susz; Cronología del Cine Boliviano; Notas Críticas Nº 61; Cinemateca Boliviana; La Paz, Bolivia; 1997. (Pag. 8).

  Pedro Susz; “La Campaña del Chaco” el ocaso del cine silente boliviano; Coedición de la Universidad Mayor de San Andrés, UMSA y el Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales, ILDIS; La Paz, Bolivia; 1990. (Pag 63).

Idem. (Pag. 63).

Idem (Pag. 64).

Pedro Susz; “La Campaña del Chaco” el ocaso del cine silente boliviano; Coedición de la Universidad Mayor de San Andrés, UMSA y el Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales, ILDIS; La Paz, Bolivia; 1990. (Pag. 61).

Idem. (Pag. 62).

Pedro Susz; Cronología del Cine Boliviano; Notas Críticas Nº 61; Cinemateca Boliviana; La Paz, Bolivia; 1997. Pag. (7-8).

Carlos D. Mesa Gisbert; Los Nombres de Nuestros Principales Espacios en Toda una pf_contenido; Fundación Cinemateca Boliviana; La Paz, Bolivia; 2007. (Pag. 28).

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