Edición Nº 30

La Revista

Tiracables

Pachamama Cinema de Fronteira

 

Autor: Marcelo Cordero

El origen y las metas por alcanzar

En enero de 2010 en la ciudad de Atibaia-Brasil gestaba junto a mi amigo Sergio Carvalho la idea de realizar un festival de cine en la región norte amazónica fronteriza de Brasil, Perú y Bolivia con sede en la ciudad brasilera de Rio Branco, capital del Estado de Acre, (territorio antes boliviano). Poco tiempo después esto era una realidad y para diciembre del mismo año inaugurábamos con satisfacción la primera edición del Festival Pachamama Cinema de Fronteira.

Rio Branco se encuentra en el noroeste del Brasil, colindante al sur con la ciudad boliviana de Cobija y al oeste con la población peruana de Puerto Maldonado, lugar ideal para cumplir con el objetivo que nos planteamos: aportar a la integración fronteriza de esta región haciendo del audiovisual y el arte en general una herramienta para el dialogo, el encuentro intercultural y el fortalecimiento de la educación y comunicación, así como para la creación de una pequeña industria cultural que contribuya al desarrollo local y a la mejora de la calidad de vida de sus pobladores, además de ayudar a visibilizar una región olvidada por los gobiernos de los tres países.

En cuanto a las metas audiovisuales y cinematográficas establecimos que este festival debía diferenciarse de todo evento similar hecho en nuestro continente, es decir, no ser un festival más, sino un nuevo punto de encuentro donde se conglomere a los actores que trabajan desde la militancia y resistencia política en contra de todo arte monopolizador, uniforme y excluyente. Una plataforma que convoque lo mejor del cine latinoamericano y mundial, una puerta para trabajar en la construcción y consolidación de una industria justa y con responsabilidad social, un punto para la discusión y reflexión creativa y estética; pero también un lugar para mostrar el cine no hegemónico, como por ejemplo, el cine de los pueblos indígenas, grupos culturales, sindicatos o juntas vecinales; una entrada para todos aquellos que ven en la imagen en movimiento un instrumento para expresarse y hacer escuchar su voz.

Pachamama 2011

Mela Márquez, directora de la Fundación Cinemateca Boliviana y Mariana Vargas actriz de la película boliviana Zona Sur llegan a las 10:30 de la mañana al aeropuerto de la ciudad de Cobija, yo las espero en la puerta del recinto para poder embarcarnos hacia la ciudad de Rio Branco, el calor es sofocante y aun debemos esperar algunos minutos para que la policía junto a sus perros hagan la revisión del equipaje y así poder retirarlo. En la salida nos espera el vehículo designado por el Festival para nuestro traslado. Luego de los trámites correspondientes en migración de ambos países el motor finalmente arranca y nos sumergimos en kilómetros de asfalto; en el camino se puede apreciar industria y ganadería. El hombre al volante no deja de hacerme preguntas sobre la ciudad de La Paz y contarme sus aventuras amorosas, mientras nuestras acompañantes relatan pf_contenidos relacionadas a su oficio, yo me conformo con escuchar y lanzar alguna que otra pregunta o afirmación cuando es necesario.

Luego de dos horas y media de viaje finalmente llegamos a la ciudad de Rio Branco. En principio vemos edificaciones, calles y avenidas muy parecidas a la ciudad de Santa Cruz, pero a medida que nos internamos éstas van agarrando identidad propia.

Pocos minutos después la camioneta se detiene frente al Cine Recreio, sede del Festival, ubicado a orillas del Río Acre frente a una pequeña calle de poca circulación vehicular y un paseo peatonal. Todo está rodeado de casas de antaño, pintadas con colores vivos y donde funcionan algunos bares y negocios de alimentos. No pasa desapercibida la bandera de tamaño imponente del Estado de Acre que flamea a unos 20 metros de altura de donde nos encontramos. Mi amigo y colega Sergio Carvalho me recibe con un fuerte abrazo, puedo percibir que a pesar del caluroso saludo el anda con la cabeza muy estresada ultimando los preparativos junto a su equipo, para la apertura del evento que acontecerá esa misma noche; yo saco seguidamente de mi mochila el encargo que me encomendaron: una bandera boliviana y una Wiphala, mismas que son colocadas inmediatamente en sus respectivos mástiles ubicados en la puerta de entrada del cine junto a una bandera peruana, brasilera y del Estado de Acre.

El motor se enciende nuevamente y arranca rumbo al hotel ubicado en pleno centro de la ciudad, donde tengo la alegría de encontrarme con Stefan Kaspar y María Elena Benites, representantes del Grupo Chaski del Perú, institución que trabaja junto a Yaneramai en la creación e implementación del concepto Red de Microcines, pero a su vez en la consolidación de Pachamama desde su primera versión en 2010. Luego de ponernos al día con abrazos, apretones de manos y algunas anécdotas de viaje nos separamos con el fin de alistarnos para el acto de inauguración programado para las 19:30.

En sala llena se abre el telón del II Festival Pachamama Cinema de Fronteira. En medio de conocidos, curiosos y cinéfilos comienza a sonar la música en vivo de la cantautora Keilah Diniz, quien junto a su acompañante, guitarra en mano y su hermosa voz capta la atención del público asistente, después del deleite musical comienza el protocolo de inauguración con las respectivas palabras de apertura a cargo de los organizadores quienes no pasaron por alto lo importante de la actividad, ni los agradecimientos a los pobladores e instituciones de Río Branco por haber dado su apoyo desde el principio para la realización de este evento. Así mismo dan paso a la contraparte boliviana y peruana para que puedan dirigirse a los asistentes.

Aplausos, luces fuera y comienza la función

Son dos las películas de apertura; mediometrajes, con una particularidad: no son de grandes producciones sino de dos filmes documentales que podríamos catalogarlos de guerrilla, pero además producidos en el territorio de la amazonia. El primer documental lleva por título "Me Voy" de la directora Maria Emilia Coelho, trabajo pertinente en el actual contexto boliviano respecto a la problemática del TIPNIS, ya que este documental retrata curiosamente la misma problemática, pero en relación a la construcción de la Carretera Interoceánica que atraviesa la selva peruana y brasilera, con un añadido, imágenes de un Alan García en decadencia.

El segundo filme, "Kene Yuxi", no es menos impresionante y revelador, contado desde la mirada del joven realizador Sesión Yube, perteneciente a la cultura amazónica Huni Kui, nos sumerge en la pf_contenido de su pueblo en búsqueda y reafirmación de su identidad a través del descubrir la importancia que tienen los tejidos creados por las mujeres Huni Kuni, tejidos donde se guarda toda la memoria de un pueblo.

Muy aparte de la pf_contenido en sí misma es muy agradable ver un trabajo hecho desde la mirada y lenguaje puramente indígena.

Al salir de la sala nos espera una recepción en medio de periodistas, cámaras y los invitados que no lograron entrar a la sala, en medio de bebidas de todos los colores y sabores posibles, tradicionales de la zona.

Pero las sorpresas no terminan y es que tengo la oportunidad de conocer a los nuevos grupos comprometidos con el Festival, me refiero al colectivo peruano Nómadas, asociación sin fines de lucro que tiene como objetivo la integración latinoamericana a través de la proyección itinerante de películas en los distintos países que componen nuestro continente. Ellos serían los responsables de la descentralización del evento llevando cine a los distintos barrios de la ciudad, con el nombre de Cinema No Barrio, a través de su equipo móvil de exhibición caracterizado por su pantalla inflable gigante.

Festival pequeño pero con grandes películas

A pesar de ser aun un Festival pequeño, su programación se caracterizó por contar con grandes películas en términos de producción y propuesta estética, así como otras no tan grandes en términos de producción, pero sí muy cercanas a su público por otro tipo de virtudes, como es el caso de "Rosinha, A Rainha Do Sertao" del director Joao Batista, película rodada en super 8 en la década de los 70 y considerada como el primer filme del Estado de Acre y que fue proyectado en el marco de Pachamama después de su restauración y digitalización y no haber sido visto por más de 30 años. Un filme imposible de abordar desde la mirada crítica y analítica academicista, su virtud está en ser una producción totalmente independiente, valiosa por la sinceridad de su creador y acompañantes pero y, sobre todo, por ser parte de la memoria cinematográfica de la producción amazónica. Así también tuvimos la posibilidad de encontrarnos con producciones millonarias, como es el caso de las películas brasileras Bróder del Director Jeferson De, filme seleccionado para la Muestra Panorama del Festival de Berlin 2010, o la extraordinaria, fantástica y deslumbrante El Payaso, del director Selton Melo, recientemente exhibida en el Festival Internacional de Cine de Río de Janeiro 2011 y estrenada hace pocas semanas en Brasil a nivel comercial.

Si bien fue estrenada hace un poco más de un año en Bolivia, otras de las grandes películas programadas fue Contracorriente del director peruano Javier Fuentes-León y que cuenta con la actuación de Cristian Mercado, uno de nuestros grandes actores. Fuera de ser una buena película, debo hacer notar que este filme fue exhibido por primera vez en esta región de Sur América, lo que no hubiera sido posible de no ser por Pachamama.

Bolivia presente

Bolivia estuvo presente con dos películas, la primera fue Sayari de la directora Mela Márquez, quien además fue homenajeada en el marco del Festival por su valioso aporte al Cine Boliviano, no solo como directora de cine, sino por su contribución como gestora audiovisual desde Asocine y la Fundación Cinemateca Boliviana. El evento fue muy emotivo a pesar de algunos inconvenientes previos, resultado de constantes cortes de luz en la ciudad debido a tormentas amazónicas muy fuertes, mismas que nos obligaron a mover la programación boliviana, sin embargo esto no fue un impedimento para llevar adelante el reconocimiento y proyectar por primera vez en la Amazonia una película de corte estrictamente andino.

Zona Sur del director Juan Carlos Valdivia fue la otra representante boliviana, filme que sorprendió a los asistentes por su acertada lectura de país, belleza y propuesta estética, incluso, aparecieron interesados en llevar adelante gestiones para un posible estreno comercial en Brasil. La película fue presentada a sala llena con algo de nerviosismo por Mariana Vargas, actriz del filme que se encontraba como invitada en representación de la de la película.

Aunque no fue precisamente en representación del país, uno de los invitados estrella de Pachamama fue el actor boliviano Cristian Mercado, quien acompañó a la película Contracorriente. Nada desapercibido por el público de Rio Branco, Cristian, sin proponérselo, terminó siendo una de las mayores atracciones del Festival.

Más sueños, más cine

Finalmente no hay Festival sin reflexión por parte de sus participantes, y es que paralelamente a la exhibición de las películas y el encuentro de sus protagonistas con el público, se llevaron a cabo mesas redondas de Integración Cultural en tres jornadas de trabajo, donde representantes de los distintos rubros del audiovisual y ámbito cultural de los tres países presentes en el certamen pudieron dialogar e intercambiar ideas sobre el presente del cine en la Amazonia, su futuro, las proyecciones del Festival, la democratización del audiovisual, sobre la circulación de productos culturales en la región, sobre la generación de recursos económicos a partir del quehacer artístico en beneficio de los pobladores y así una serie de temas que contribuyeron a estrechar relaciones, aunar alianzas y proyectarnos hacia un futuro donde tengamos un Festival de Cine que contribuya a la integración de Perú, Brasil y Bolivia desde el arte y la cultura.

La partida

En medio de risas, algunas lágrimas, despedidas que nunca acaban, promesas, planes y algunos nuevos amores; poco a poco, cada uno de los invitados parte para sus respectivas ciudades.

La delegación boliviana ahora acompañada de Cristian Mercado y Wilson Asturizaga se prepara para partir, el equipaje ya hace en la maletera del automóvil que nos llevará de retorno a la ciudad de Cobija, el silencio y el sueño son ahora los amos de la carretera, Río Branco va quedando atrás en el recuerdo de sus visitantes, lo cierto es que la experiencia se repetirá el 2012 con más pasión, fuerza y lo más importante está vez replicándose en la ciudad de Cobija y Puerto Maldonado, la nueva meta proyectada.

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