Edición Nº 2

La Revista

Tiracables

Reynaldo Yujra, el actor

 

Autor: Claudio Sánchez

Estamos en un año muy especial: en 1989 Jorge Sanjinés estrenaba La Nación Clandestina, una película fundamental en la cinematografía boliviana, latinoamericana y, podemos decirlo sin caer en errores y sin magnificarla, dentro de la filmografía mundial. Hace muy pocos meses el portal en internet www.noticine.com realizó una encuesta mundial para seleccionar las 100 mejores películas iberoamericanas de la pf_contenido y en esa lista La Nación Clandestina (Bolivia, 1989) ocupa la posición número 67. Entre las películas bolivianas también figura Cuestión de fe (Bolivia, 1995) de Marcos Loayza.

En la XXVII versión del Festival de Cine de San Sebastián, España, La Nación Clandestina gana la Concha de Oro, llevando el cine boliviano al escenario y el podio internacional más importantes que la pf_contenido recuerde. En esa oportunidad Jorge Sanjinés marcaba un hito que aún no ha sido superado.

EL ROSTRO DEL CINE NACIONAL

Reynaldo Yujra recién había migrado del campo a la ciudad de La Paz, es desde acá un personaje que representa a una mayoría indígena que a causa del centralismo y el olvido de las ciudades a las áreas rurales, buscaron y siguen buscando mejores días en las urbes sobre pobladas de los países del Tercer Mundo constituidas por grandes cinturones de pobreza que demuestran las diferencias que el voraz capitalismo provoca. La pf_contenido nacional registra el final de la década del ochenta como el momento de reestructuración de la economía a raíz de la promulgación del Decreto Supremo 21060 que generó la relocalización de los mineros y representó el primer paso que nuestro país daba hacía el modelo económico de libre mercado, que en aquel momento resultaba una fórmula exitosa. Años después, la crisis social demostró e hizo evidente su fracaso.

Trabajaba Yujra en un taller de metal mecánica y ahí fue que conoció a un señor que nunca había visto, tampoco había escuchado hablar de él. Este misterioso señor, que buscaba al personaje para su nueva película, tenía una barba oscura que le cubría el rostro y sus ojos se escondían detrás de unos lentes que de alguna manera caracterizan su imagen, ya inmortal.

"En aquella época yo no sabía lo que era el cine"-declara en el programa de radio Cine con Cristal Reynaldo Yujra que tiene un físico con mucha presencia, es difícil que pase desapercibido, tiene una fuerza en la mirada única y sus rasgos faciales bien definidos generan una extraña atracción. Finalmente Sanjinés lo invita para hacer unas pruebas, pero antes de empezar proyecta para él dos películas anteriores: Ukamau (Bolivia, 1966) y Yawar Mallku (Bolivia, 1969). Luego, el director de cine hizo algunas preguntas sobre lo que se había visto y concluyó en que el papel era para Yujra.

Aquí empezó todo, nadie imaginaba que la película sería lo que es y que Sebastián Mamani (Reynaldo Yujra) calaría tan hondo en el imaginario colectivo de una nación que se desilusionaba poco a poco. La pf_contenido de un hombre que vuelve a su comunidad para pagar su culpa bailando hasta morir la danza ritual del Danzanti luego de haber sido parte de los instrumentos de la represión durante la dictadura, y la búsqueda estética de Jorge Sanjinés con la consagración del plano secuencia integral, traduciendo de este modo la concepción circular del tiempo en la cultura aimara, hacen de La Nación Clandestina una obra extraordinaria.

Nombrar a Reynaldo Yujra como el rostro del cine nacional es un desacierto que tiene un alto costo, encasillar a un actor por su fenotipo le resta posibilidades y se transforma en una cadena que no permite la libertad expresiva o creativa del artista. Un caso similar se vive hoy por hoy en Perú, donde Magaly Solier, la más internacional de las actrices peruanas, gracias a la película ganadora del Oso de Oro en el pasado Festival de Berlín La teta asustada (Perú, España, 2009) de Claudia Llosa -con quien ya había trabajado en Madeinusa (Perú, España, 2006)- interpreta papeles en producciones internacionales como Altiplano (Bélgica, Alemania, Holanda, 2009) de Peter Brosens y Jessica Hope Woodworth, siempre en el estereotipo de indígena peruana. Sin embargo, Yujra es consciente de que en La Nación Clandestina él no fue un actor, sino un intérprete de la realidad.

SUS PAPELES

"Antes de filmar la película ya era Sebastián Mamani, ya no era Reynaldo. Quizás no me daba cuenta, pero la gente me decía que te pasa, qué tienes". De esta manera, Reynaldo Yujra ejemplifica su experiencia en La Nación Clandestina en un papel con el que se identificaba.

La Nación Clandestina, aquella película que había ganado el Premio Glauber Rocha de la Prensa Cinematográfica durante el XI Festival de La Habana, el Premio Especial del Jurado en el XI Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana y que en 1991 en Bolivia se le había otorgado el Premio Kantuta de Plata al Mejor Film Nacional en el Festival Llama de Plata en La Paz; había dado a luz a un actor que pronto reaparecería en la pantalla grande. En 1995 Jorge Sanjinés estrenaba Para recibir el canto de los pájaros, un  nuevo largometraje que le dio a Reynaldo Yujra la posibilidad de trabajar con grandes actores bolivianos y junto a una estrella de cine como es Geraldine Chaplin.

Fernando Ormachea dirigió en 1996 el cortometraje Ajayu en el que Reynaldo Yujra interpretaría a otro de los personajes que él considera entrañables, aquel que como Sebastián Mamani lo había transformado. Ajayu, que en castellano quiere decir alma, es la pf_contenido en la que Andrés y su pequeña hija Leonora mueren ahogados en el lago Titicaca y deben recorrer el camino al Korimarca (el cielo aimara), una mirada sobre la complejidad de la muerte en la cultura aimara y como la comunidad la vive. El guión de esta película fue realizado por Francisco Cajías, gran impulsor del video en Bolivia quien falleció en febrero de este año. Su libro Pasión y Muerte de Atahualpa, que fue su tesis en la carrera de literatura, ha sido publicado en La Paz póstumamente hace algunos meses.

Junto a otros actores bolivianos en la localidad de Sorata, Reynaldo Yujra hizo un papel en la película de David Sordella Yawar (Bolivia, Perú, 1996) que nunca fue estrenada en el país. El mediometraje se introduce en el ámbito de los sueños y de los mitos para poner en cuidadas imágenes la antigua leyenda andina del combate entre el cóndor y el toro.

La cacería del nazi / La traque (Francia, Alemania, 2007) dirigida por Laurent Jaoui es una película realizada para televisión que busca en la pf_contenido mundial a un ex nazi que vivió en Bolivia y a quien los gobiernos dictatoriales asignaron poderes especiales sobre los servicios de inteligencia nacional, para así con ellos cometer crímenes de lesa humanidad como el asesinato o la tortura. Conocido como "el carnicero de Lyon", Klaus Barbie se refugió en Bolivia bajo el nombre de Klaus Altman y comandó grupos de élite entrenados para cometer violaciones a los derechos humanos fundamentales como la vida o la libre expresión. La película narra la pf_contenido de los esposos Klarsfeld, Beate (Franka Potente) y Serge (Yvann Attal) una pareja franco alemana que se dedica a la caza de nazis. El rodaje tuvo lugar en París, Buenos Aires y La Paz. Reynaldo Yujra compartió nuevamente cartel, como lo había hecho en Para recibir el canto de los pájaros, con grandes estrellas del cine mundial.

Más allá de su trabajo como actor, Yujra es realizador y guionista: ha realizado, entre otros trabajos, Qati Qati (Bolivia, 1999). Su incansable labor con el CEFREC (Centro de Formación y Realización Cinematográfica) dan muestra de un hombre que se ha entregado al cine sin oponer resistencia, cediendo su tiempo y sus sueños.

A 20 años de aquel primer encuentro con el cine, Reynaldo Yujra sonríe y dice: "Trabajar con Sanjinés es un privilegio". Un brillo de antes hay en sus ojos, la inocencia de un niño juega entre sus dedos y aunque ya no es aquel muchacho que había migrado del campo a la ciudad aún hay nostalgia cuando se refiere al campo, la tradición aimara está muy presente en él y en su trabajo. De esta manera nos enseña con sus palabras los misterios que esconde el Ande con que el director de La Nación Clandestina nunca ha dejado de sorprendernos.

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