Edición Nº 69

La Revista

Criticas

Del Toro y la Forma del Agua, un viaje fantástico a los sentidos

 

Autor: Jackeline Rojas Heredia

Una caricia cálida al ser humano es lo que genera la narrativa del director mexicano Guillermo del Toro. Hoy su reciente filme The shape of water (La forma del agua) está en carrera junto a otras para el Oscar, el máximo galardón a las creaciones cinematográficas que otorga la academia, en la que se distingue también a la producción extranjera.

Muchos son los elementos que enriquecen la película y que refuerzan su historia, muchos similares a los utilizados en El laberinto del fauno, otro filme de Guillermo del Toro. “La inocencia tiene un poder  que la maldad no alcanza a imaginar” y es exactamente ese mensaje el que se puede distinguir en su reciente obra.

Aunque en The shape of water la protagonista  no es una niña sino una mujer, sus características podrían situarla en esa inocencia resaltada en el filme mencionado.

La protagonista, una muchacha que hace la limpieza y que es muda, interpretada por la actriz Sally Hawkins, personifica la simplicidad de aquellos seres nada ostentosos, generalmente desapercibidos, habitantes de un mundo sencillo y cotidiano en los que raras veces sucede algo, entendiendo ese ‘algo’ como lo que trasciende y afecta el entorno.

¿Quedó claro? El director refuerza su mensaje, el emitido ya en el Laberinto del fauno. “El cambio y lo trascendental está en los seres más insignificantes a los ojos de la prepotencia, la maldad, el poder y la soberbia”. Son esos seres precisamente los que pueden hacer la diferencia, cambiar la historia. Pasa lo impredecible, sorprende con una magia que procede de lo profundo y que llega a la fibra humana.

Su narrativa, cuidadosamente trabajada, integra la composición de cada cuadro a la iluminación que, al igual que en El laberinto del Fauno, es tétrica, oscura, en contraposición a los momentos sublimes que acontecen y durante momentos de enorme tensión hace uso de la iluminación blanca como para propiciar un golpe a los sentidos y acelerar la pulsación del corazón.

No es todo.

El ‘verdeazulado’ de la profundidad y el agua, protagonistas indispensables son el sinónimo ideal de vida, belleza y libertad.

El agua abraza, permite liberar emociones y reencontrarse con la esencia, cuadros en los que la cálida iluminación introduce al espectador a compartir parte de ese éxtasis y sentir relajación.

El tema sexual conlleva un cuidado y respeto casi sublime, naturalidad sin un atisbo morboso, en ocasiones con una mezcla de humor y pudor que engloba la perfecta armonía de los sentidos conjugados a los sentimientos.

Guillermo del Toro extrae lo noble, lo ingenuo. No olvida el paso del tiempo, la vejez, el agobio, el sin sentido que llega a quienes sufren la soledad, algo que va en aumento a medida que la sociedad avanza en su irrespeto y egoísmo por lo que sienten o necesitan los demás.

Un filme contrapuesto a una sociedad machista que a diario enaltece la capacidad del hombre para coleccionar mujeres sin responsabilidad y que a toda costa pretende opacar la capacidad femenina. El director mexicano va contra todo y lo demuestra con personajes llenos de vida y a la vez simples, una niña en el Laberinto del fauno acompañada de una mujer, supuestamente insignificante para el tirano.

Otros elementos que subyacen a la narrativa de la producción se hallan en la caracterización de los personajes, en la comunicación, que puede darse de manera nítida, sin necesidad de que existan las palabras, esa fuerza y química entre seres distintos conectados primero a través de los sentidos para luego transformarse en una sola vida. La sincronía que se trasluce en la imagen pulcra que hace de lo que generalmente podría calificarse como ‘feo’, en lo bello, más allá de lo material, la belleza es algo que se siente, que invade el interior y no sólo la figura que se ve. La bella y la bestia pueden ser a uno ambas cosas sin dejar de ser. 

La música es otro personaje libre que se suma a la armonía del filme, da el tono, sabor y ambiente, es la voz del agua, trabajo del compositor francés Alexandre Desplat. Luego las canciones, una contagiante y fresca melodía brasileña, otra más espiritual balada francesa.

Todos esos elementos hacen de la producción una de las favoritas en la industria fílmica, detalle que quizá se base en la preferencia del espectador. The Shape of wáter ya fue acreedora de premios, entre los importantes, los globos de oro, en la que obtuvieron galardones en las categorías Mejor Director, Mejor Actor, Mejor Banda Sonora y Mejor Actriz Secundaria, además del reconocimiento obtenido por el Sindicato de Productores de EEUU (PGA) con su galardón Darryl F. Zanuck a la mejor película del año. 


La forma del agua

Genero: Fantástico. Drama. Romance. Thriller
Pais: Estados Unidos
Año: 2017
Direccion: Guillermo del Toro
Reparto: Sally Hawkins, Doug Jones, Michael Shannon, Octavia Spencer, Richard Jenkins, Michael Stuhlbarg, Lauren Lee Smith, David Hewlett, Nick Searcy, Morgan Kelly, Dru Viergever, Maxine Grossman, Amanda Smith, Cyndy Day, Dave Reachill
Musica: Alexandre Desplat
Fotografia: Dan Laustsen
Duracion: 119 min.
Guion: Guillermo del Toro, Vanessa Taylor
Produccion: Bull Productions / Fox Searchlight
Sinopsis: Elisa (Sally Hawkins) es una joven muda que trabaja como conserje en un laboratorio en 1963, en plena Guerra Fría, donde se enamorará de un hombre anfibio (Doug Jones) que se encuentra ahí recluido. (FILMAFFINITY)


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