Edición Nº 62

La Revista

Criticas

Ideas suelta, reactivo.

 

Autor: Andrés Lazcano

 Diego Torres a quien algunos reconocen como cineasta, pintor y gestor cultural estrena su ultima película  Republica de las ideas”

La misma puede ser tomada como un objeto cultural en tanto producto de un realizador periférico que trabaja en 16mm o también puede ser considerado un cineasta trasparente en tanto produce material propagandístico a favor (¿) de alguna consigna critica al gobierno, sin embargo este factor parece situarlo más en los linderos de la instrumentalización del cine para un postura personal frente a un estado actual, en ese caso, estamos frente a un cine de autor, la pregunta es válida? Y en última instancia esta pieza debe ser tomada quizás como un eslabón al interior de una obra intrascendente, cuyo principal y único mérito radica en el soporte en que fue registrado, el 16mm.

Si consideramos a Diego Torres y su última pieza como un fenómeno cultural podemos considerar que no tiene valores cinematográficos, más aún cuando remitimos la atención a su contenido y forma de registro y no así al de exhibición. Objeto cultural pues Torres prefiere trabajar con adolescentes los cuales invaden el plano obedeciendo las ordenes de un cineasta que parece trabajar con una escaleta diáfana y predecible. Objeto cultural porque trabaja en un formato breve, que no cuenta con apoyo para la exhibición tanto en las salas comerciales ni con un público acostumbrado a este metraje (corto), objeto cultural porque nadie interroga sobre el modo de producción de Torres, el cual puede ser asociado a una suerte de militancia adolescente pues sus jóvenes actores y equipo de producción parece su trabajo a películas que son registradas en el formato más costoso que se conoce en el medio local, celuloide.

Desde ese sentir estaríamos migrando de atender un problema cultural a un fenómeno social, pues a la gran gama de jóvenes realizadores les interesa el como se hace cine, más aún en soporte celuloide.

Como cinematografía transparente, Diego Torres sitúa a sus personajes en pequeños situaciones, articuladas y/o explicadas con textos que condicionan el sentido de las imágenes, en evidentes ejercicios de didactismo audiovisual, más próximos a la producción de materiales con fines utilitarios formativo que los de generar un goce sensible como supone una obra artística, asimismo la transparencia de este cineasta puede identificarse en episodios cómicos, como la “sirena del populismo” o  xxx donde Torres además de poeta y pintor nos ofrece su faceta cómica.

Sin embargo estos gestos cómicos pueden tender al engaño pues el texto, la actuación y la textura del metraje parecen estar refiriendo a una obra, a un sujeto que se asume histórico e incluso portavoz de un sector social en tanto y cuando intervienen con su actores en el desarrollo de una protesta, en cuyo caso es difícil descifrar pues ofrece una fabula con momento cómicos combinada con elementos próximos a la no ficción e incluso performaticos en el espacio urbano.

Republica de las ideas parece obedecer a una nostalgia o ensoñación sobre un mundo diferente y posible al actual, una suerte de respuesta a un momento de la actualidad política y cinematográfica boliviana, donde Torres es el portavoz y/o depositario de las ideas nuevas: De alguna manera una obra reactiva no subversiva, pues demanda valores republicanos en el orden publico, registrada en celuloide, explicada por medio de textos y en forma de fábula, es más próximo a un cine de autor, reactivo, que de un creador, activo. (reactivo= reaccionario).


República de ideas

Genero: Ficción
Pais: Bolivia
Año: 2017
Direccion: Diego Torres
Reparto:
Musica:
Fotografia:
Duracion: 33 minutos
Guion: Diego Torres
Produccion:
Sinopsis: Constitución (Paloma Delaine), Demokracia (Daniela Gandarillas) y República (Jess Velarde),


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