Edición Nº 62

La Revista

Criticas

Mate-me por favor: un cine de fronteras

 

Autor: Sebastián Morales Escoffier

En un barrio acomodado de una ciudad de Brasil habitan un grupo de mujeres jóvenes con una vida más o menos normal. Van al colegio, tienen sus primeros contactos amorosos, fiestas, roces con sus amigas, etc...  También van a la iglesia para escuchar sermones con una especie de cantante pop/sacerdotisa (personaje que, con sus treinta años encima,  es probablemente la más vieja de toda la película).  Pero esto no es necesariamente el elemento que más sale de lo común en la vida de estas amigas. En el barrio se suceden una serie de asesinatos

Mátame por favor, opera prima de Anita Rocha da Silveira, podría ser una película de género. La primera secuencia - en donde se observa a una mujer caminando por la oscuridad acosada por una presencia desconocida y que finalmente, se intuye, termina en su asesinato - responde a los códigos propios del género del terror. La segunda secuencia en cambio, muestra un grupo de jóvenes mujeres en un jardín hablando de los sueños eróticos de una de ellas,  podría inscribirse en un género que ha sido explorado bastante no solamente en el mainstream sino también en el cine independiente, las películas de adolescentes. Filmes que representan el momento crítico del adolecente, entre el despertar sexual y una cierta inocencia infantil. También hay secuencias que evocan al género musical.

Así, el filme pasa de un género a otro sin perder su coherencia estética lo que hace que sea inclasificable. Es que la película  responde a un principio de rarificación.  Estos cambios en el registro del filme es una muestra patente de este principio. Asimismo, el ritmo, el montaje hacen que la película se desprenda de un registro realista. Es como si la película misma fuera una ensoñación, como si la vida de los personajes fuera tan similar a ese sueño erótico que se describe al principio, es como si los asesinatos, los encuentros religiosos, los despertares sexuales no fueran más que ilusiones, un flujo constante en donde no se puede definir jerarquías. La realidad se convierte en una masa amorfa.

Esta estética tiene su correlato también en los usos de los espacios. Como buen barrio acomodado, los lugares son pulcros, grandilocuentes, cuidados. A pocos metros, sin embargo, se encuentra otro espacio, un no-lugar, habitado por la presencia de este asesino en serie. Es en ese espacio que suceden los asesinatos y a los que las mujeres del filme vuelven una y otra vez, respondiendo a un especie de impulso de muerte. Al espacio de la banalidad, al de la luz, se contrapone uno de oscuridad, al que hay que volver, sabiendo que es un lugar para la incertidumbre.

El principio de rarificación da  la sensación de estar siempre en una frontera – entre géneros,  entre la realidad y la ensoñación, entre la banalidad y la oscuridad, entre la muerte y la vida, entre el lujo y el descampado. Al final de la película, los niveles de la imagen, los géneros, el manejo de los espacios dejan al espectador con una franca sensación de ambigüedad. 


Mate-me por favor

Genero: Drama
Pais: Brasil, Argentina
Año: 2015
Direccion: Anita Rocha da Silveira
Reparto: Valentina Herszage, Dora Freind, Mariana Oliveira, Júlia Roliz, Rita Pauls, Vicente Conde, Gabriel Lara, Bernardo Marinho
Musica: Bernardo Uzeda
Fotografia: João Atala
Duracion: 104 min.
Guion: Anita Rocha da Silveira
Produccion: Bananeira Filmes / Fado Filmes / Rei Cine
Sinopsis:


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