Edición Nº 60

La Revista

Criticas

Nana

 

Autor: Carol M. Gainsborg Rivas

Luciana Decker construye una narración fragmentada y a la vez fragmentaria del devenir de las intersubjetividades generadas de la relación “hija postiza” –“nana” entre los hijos de la clase media paceña y las mujeres aymaras migrantes dedicadas al trabajo doméstico. 

La concesión al capricho de la “hija postiza” consumada en la narración en primera persona de una cámara que promete: “a nadie le muestro lo que grabo”, evidencia la pesada imposición del pensamiento “occidental abismal” al que Boaventura de Sousa Santos refiere como la línea divisoria entre lo humano y lo sub-humano, en lo que podría leerse como la imposición narrativa monotípica occidental de los modelos epistemológicos de la racionalidad colonial. Sin embargo, es la misma narración de la identidad velada lo que da cuenta de la inseguridad de un yo incapaz de dar razón de sí mismo, por sí, sin la mirada de reconocimiento del otro distinto (en este caso, de la mirada de Hilaria).

Decker se desnuda en la celebración de la existencia de Hilaria Huaycho y el vínculo afectivo hacia ella, al constatarse la construcción histórica de la mentalidad blancoide citadina, en el ejercicio de la violencia simbólica de un cuerpo de mujer colonizado que no cede al cansancio. Un cuerpo desarraigado, que por más de cuarenta años habita un dormitorio improvisado, haciéndose cargo de hijos prestados, dejando hijos en prenda, ejerciendo en la autonomía del salario, la subordinación a la cultura dominante y al cariño resistido de los hijos postizos y resentido de los propios.

El documental manifiesta la construcción del propio yo (cámara) en la intersubjetividad con la “no madre” y las circunstancias que esta genera. Es la curiosidad y a la vez la distinción del otro, lo que facilita y restringe el encuentro con la alteridad, el cual recae en la transferencia de subjetividades: los silencios, las interrupciones, los atropellos, las concesiones o las negaciones más que el logro de un relato articulado.

Es una propuesta que transparenta la organización de nuestro mundo boliviano (o para menos generalización, paceño) a partir de las significaciones que se instituyen y por las cuales se adiestra a generación tras generación para que colaboren en la perpetuación del orden colonial o de subordinación cultural y patriarcal vigente. Muestra a la vez la construcción de relaciones truncas de afecto y reconocimiento del otro en la construcción de las identidades individuales y los imaginarios colectivos de realidad.

La selección de relaciones femeninas a lo largo del documental consuma una doble acción subversiva al plantear el significado del centro blanco, masculino, occidental dominante de la sociedad paceña a partir del significante doblemente marginal: mujer e india. Hilaria supera la invisibilización del significante nana para convertirse en una individualidad gozosa de la circunstancia cuidadosamente construida en el vínculo con la vida, la relación con las personas, los animales, los alimentos e inclusive el ahorro en los mosaicos partidos.

El documental evidencia el arquetipo de la nana que sacrifica todo por la abnegación a los otros, soporte de la madre clase media que se libera de la relación patriarcal en la independencia económica y laboral, del cariño y educación a los niños ajenos y la posibilidad de ascenso social y reubicación cultural y económica de la hija sin pollera con casa propia en el Alto. Por eso mismo, corre un riesgo enorme de convertir en pendón de la sociedad cual virgen María a la nana aymara.

Duele la blanquitud de mi metro cuadrado, el amor restringido, la memoria de las manos curtidas por el cansancio trenzando ese cabello apenas cano tras treinta años en un cuartito improvisado, cuidando niños prestados, haciendo espejo y performatividad, de Andrea Cuchallo.


Nana

Genero: Documnta
Pais: Bolivia
Año: 2016
Direccion: Luciana Decker
Reparto:
Musica:
Fotografia: Luciana Decker
Duracion: 66 minutos
Guion:
Produccion: Luciana Decker, Miguel Hilari, Joaquin Tapia, Gilmar Gonzáaes, Simón Aviles
Sinopsis: HILARIA (60) vive en la casa de LUCIANA (22) como empleada doméstica hace más de 40 años. Ella crió a Luciana como una segunda madre. Durante cuatro años, Luciana filma a Hilaria en sus quehaceres diarios de la casa, como también en momentos extraordinarios para ambas. A través de situaciones cotidianas filmadas con naturalidad y aparente descuido, se retrata una relación de inevitable distancia entre las dos, a la vez que una gran cercanía.


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