Edición Nº 65

La Revista

Criticas

Saldos

 

Autor: Ricardo Parodi

En una mesa de saldos, en una tienda perdida en los suburbios, por ejemplo, uno busca y rebusca con curiosidad sin saber de antemano que es lo que va a encontrar. Espera la sorpresa. Uno espera que lo sorprenda la sorpresa.

Pero, en un filme, en un video, en un documental, uno no espera la sorpresa. En realidad espera lo que, de antemano, ya sabe. Uno espera la ratificación de un universo homogéneo, lineal, con Razón, es decir, con un encadenamiento lógico causal de cada una de las imágenes. Las imágenes que quedan fuera de este orden racional, las imágenes que quedan por fuera de la narración, son saldos, en realidad material de descarte.

Recuerdo haber encontrado cientos de rollos de Súper 8 de películas familiares tirados a la basura cuando apareció el video. La película familiar, el cumpleaños, la reunión, el encuentro amistoso, etc., no posee “valor”, ya que no constituyen una “película”, una narración orgánica. ¿Pero no es justamente allí donde radica su valor insustituible?, ¿en no ser Razón sino instante, tiempo, Imagen fragmentada de una universo incomponible? Miles de imágenes tiradas a la basura, millones de imágenes desechadas, ya que no obedecen al logos. Son imágenes huérfanas de narración y sentido, parias en el universo de los enunciados.

Pero, debajo de todo eso, si alguien como Juan Alvarez-Durán se atreve, se anima, a escapar al orden institucional que supone la narración, y junta fragmentos, pedazos de tiempo devenido Imagen, el resultado puede ofrecer la verdadera sorpresa de los “Saldos”.

Jirones de imágenes, fragmentos de discurso, regiones desencontradas, imposibilidad de armar un concepto. ¡Cuánto hemos tenido que andar para, por fin, invertir en platonismo en nuestra tierra latinoamericana! Ya no hay una esencia a encontrar. Ya no esperamos por esa Iluminación agustiniana que nos de la verdad acerca de quiénes somos. Por el contrario, el cine se presenta como un instrumento ideal para el atravesamiento de La Razón Occidental. Un instrumento para pensar partir de la percepción de la imagen y, pasando por el afecto, construir un pensamiento otro. Un pensamiento migrante, vagabundo, exiliado del logos, donde ya es posible sentir que el universo de La Paz y el de Santa Cruz, como el Universo todo, no se compone de unidades, de organicidades, de “Identidades”, sino de contradictorias, contrastadas imágenes que no componen un Todo cerrado, concreto, un concepto definido, si no, por el contrario, una insustancialidad que remite al orden de lo gaseoso.

Precisamente eso es “Saldos”, un filme gaseoso, una conciencia que salta de idea en idea, de imagen en imagen, sin tratar de componer un Todo sólido. En la película de Alvarez-Durán todo tiende a lo Abierto, a lo infinito. Destellos de pelucas multicolor es los escaparates, lecturas ensayísticas erráticas, reportajes fragmentarios, publicidades, mensajes de texto, imágenes abstractas, todo, todo, tiende a lo Abierto, a lo infinito. A aquel lugar donde el pensar ya puede deshacerse de las restricciones de la Razón, es decir, del Estado, para componer ahora otras líneas de fuga, creativas, imaginativas. Es el intento continuado, e imposible, de que la sumatoria de las imágenes tal vez, y sólo tal vez, nos permita construir una Imagen intuitiva del tiempo y la historia vivida en el cuerpo propio.

O la oportunidad de comprobar, una vez más, como decía David Hume, que “Toda Identidad es un delirio”.


Saldos

Genero: Documental
Pais: Bolivia
Año: 2016
Direccion: Juan Álvarez- Duran
Reparto:
Musica:
Fotografia:
Duracion: 90 min
Guion: Juan Álvarez- Duran
Produccion: Jorge Sierra
Sinopsis:


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