Edición Nº 63

La Revista

Criticas

Umaturka. El llamado del agua

 

Autor: Claudio Sánchez

A oídos de las ciudades llegan ciertas historias que parecen más bien leyendas de otros tiempos. La tradición oral revela ritos los cuales suenan más bien a invenciones populares y no a realidades tangibles.

Giovanna Miralles viaja al pueblo de Quillacas en el altiplano boliviano para darle imágenes al ritual de los awatiris. Umaturka es un documental etnográfico que registra una de las tradiciones andinas ancestrales en pleno siglo XXI.

Con cámara en mano la realizadora nos propone hacer un seguimiento a los protagonistas del rito, hombres y mujeres que llevan al pueblo las aguas recogidas de diferentes manantiales para devolverlas a la tierra ahí donde las necesitan. Con el magnífico templo católico como telón de fondo, los comunarios empiezan este ritual fuera de la iglesia, y esto es un primer elemento sugerente en la película, ya que se hace evidente en secuencias posteriores esta invocación al mundo católico que encubre otras relaciones divinas que fueron matizadas como una consecuencia colonial, como parte del sincretismo religioso. Estar y no estar, o estar siempre cerca pero afuera.

Umaturka recurre a interetítulos, como el viejo cine silente, para dar al espectador un hilo narrativo coherente, escritos por su realizadora estos procuran hacer partícipe a quien ve la película de lo que sucede en la pantalla, siempre hablándole en primera persona a quien lea estos textos, un recurso que se asemeja a la voz en off – recurso clásico del documental etnográfico – que en este caso gana actualidad en su intención de ser más bien un elemento más del denominado “documental de autor”.

 El seguimiento que hace la documentalista a los protagonistas de esta historia permite conocer lo que sucede en Quillacas durante estas más de 24 horas en las que se siguen varias etapas del rito. Del mismo modo en el que en determinadas secuencias el documental tiene características pedagógicas, es en otros momentos que los asistentes al rito parecen olvidarse de la cámara y es entonces donde la película gana en su intensidad narrativa.

Miralles se enfrenta en varios momentos a una historia que rebasa las dimensiones del cuadro, es decir, suceden demasiadas cosas más allá de lo que vemos. Ante este conflicto la realizadora resuelve el asunto de una manera muy interesante, Umaturka tiene una banda sonora que remplaza al sonido directo en ciertos momentos, sugiriendo de esta manera que algo más está sucediendo mientras sólo se puede ver una determinada acción. Hay aquí un gesto de respeto al rito que le otorga al documental un sentido ético frente al qué mostrar cuando se hace el registro.

La película que fue filmada en 2006 permite descubrir que aún perviven ciertas formas de agradecimiento con la tierra y hace evidente la cosmovisión andina, que aparentemente es para algunos sólo un discurso, Umaturka nos habla de culturas vivas que mantienen sus tradiciones a pesar de las adversidades, y que incluso frente a la posibilidad de su desaparición o suspensión se fortalecen cuando parece estar todo perdido.

Hacia el final de la película surge el conflicto, ahora quién se hará cargo de recibir la bandera para que al año siguiente se realice una vez más este rito de los awatiris. Es entonces, en este final inesperado, que Umaturka da un giro nuevamente a lo que puede ser un “documental de autor”, no se queda con el simple registro etnográfico sino que con la cámara parece participar de una compleja decisión al interior de la comunidad y su dirigencia. Una vez más la cámara en mano – como en el principio – sigue a los protagonistas y ellos se olvidan de este aparato mecánico de registros que al parecer sigue siendo extraño en este mundo suspendido entre lo divino y lo profano. 


Umaturka. El llamado del agua

Genero: Documental
Pais: Bolivia, Reino Unido
Año: 2016
Direccion: Giovanna Miralles
Reparto:
Musica: Luzmila Carpio - Quyllur
Fotografia: Peter Wilkin
Duracion: 45 min.
Guion:
Produccion: Giovanna Miralles y Peter Wilkin
Sinopsis:


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