Edición Nº 64

La Revista

Criticas

Una novia de Shanghai

 

Autor: Claudio Sánchez

El realizador argentino Mauro Adrizzi se anima a filmar en la ultra moderna ciudad China de Shanghai. Se apropia de una leyenda china que habla de enterrar a los muertos en pareja para que así se acompañen en el amor hasta el más allá. El cineasta recurre a la cultura de un país que desconoce y con su relato hace universal una historia que se nutre de tantos elementos transculturales que la película no necesita ser encasillada en tal o cual cuestión. Se trata, eso sí, de una pieza cómica extraordinaria.

Esta es la historia de dos hombres que viven siempre en el borde, son dos ladronzuelos de que se rebuscan la vida en la gran ciudad, cada cual a su manera encuentra la forma de no pasar aprietos. Una vez que se hacen de un pequeño botín deciden pasar unos días en un alojamiento en el cual vivirán una experiencia sobrenatural. La habitación que arriendan ha sido antes ocupada por un hombre que ya ha muerto, y es por esto que ahí mismo tendrán un encuentro fantasmal con una voz que les pide cumplan su último deseo. Se trata de que puedan enterrarlo al lado de la mujer que amó, para eso ellos tienen que cumplir una misión que será recompensada con una pequeña fortuna a la que tendrán acceso una vez que cumplan su objetivo.

No se trata de un pedido casual sino de una forma que tiene la cultura china de cumplir con un deseo, esto se denomina “casamiento fantasma” el cual permite que una pareja que se amó en vida pero que no pudieron estar juntos tengan la oportunidad después de muertos de estar cerca. Tradición que contrasta brutalmente con todo el escenario que tiene Adrizzi para esta película, una ciudad también de contrastes, donde los grandes rascacielos y las autopistas están en convivencia con las calles atiborradas de gente y los callejones más arquetípicos de un país por descubrir.

Una de las piezas más originales de la cinematografía contemporánea no sólo por su historia sino por su forma de producción. El realizador recurre a un equipo reducido, en una película de muy pocos personajes, con un guión sólido que permite el desarrollo de la trama sin mayores inconvenientes, y esto no disminuye el crecimiento de los protagonistas en su dimensión más psicológica.

La pareja de profanadores tienen en una escena en el cementerio un diálogo muy particular, aquel que hace referencia a su intención de viajar, ellos quieren ir a Centro América a esos países de tres sílabas como Bolivia y Venezuela, por ejemplo, y es de este modo que hace visible el desconocimiento mutuo que tenemos de los unos y los otros, pero esto no es más que otro motivo para volver a hacer una mueca de gracia, mientras se espera cierto tono dramático el director construye un ambiente más bien natural ante la nada usual escena en la que los personajes sacarán de su “última morada” a la novia que se debe enviar para que descanse en paz junto a su amado.

Una película que muestra los contrastes en los más diversos niveles, que crece en función de la aventura de sus anti héroes, una rareza en el panorama actual de la cinematografía contemporánea. Una novia de Shanghai es por sí misma una de esas creaciones que no se encuentran fácilmente y que seguramente tampoco tendrá similitudes con lo que se proponga en un futuro a mediano o corto plazo. Adrizzi deja aquí muy claro que pensar e cine es una opción no sólo teórica sino práctica, que las formas de producción son múltiples y que no hay palabra final sobre cómo o qué hacer, siempre se pueden encontrar otros caminos para llegar a los más intrépidos resultados.

 


Una novia de Shanghai

Genero: Drama. Comedia. Intriga. Fantástico
Pais: Argentina
Año: 2016
Direccion: Mauro Andrizzi
Reparto: Lorena Damonte, Jiao Jian, Hu Chen-gwei, Sun Yu-han, Lian Hong-feng
Musica: Daniel Melingo
Fotografia: Yao Zi-long
Duracion: 73 min.
Guion: Mauro Andrizzi
Produccion: Mono Films
Sinopsis:


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