Edición Nº 72

La Revista

Dossier

Coutinho: el gran conversador

 

Autor: Sebastian Morales Escoffier

El pasado lunes 26 de febrero se ha inaugurado la carrera de cine y producción audiovisual en la Universidad Mayor de San Andrés. En la apertura, el Dr. Douglass Ressende de la Universidad Fluminense de Brasil hizo una breve conferencia sobre cine documental. Ressende proponía entender el documental como un arte del encuentro, resultado de un “agenciamiento colectivo”. En esta forma de comprender el documental, aparece como lugar central la obra de Eduardo Coutinho.

Coutinho, recientemente fallecido, es uno de los grandes cineastas latinoamericanos. Sobresale por la sencillez y profundidad del método que encuentra para hacer filmes. Las películas de Coutinho se basan en el mero gesto de la conversación. La cámara es una mera excusa para encontrarse con personas para poder conversar con ellas. Así pues, aquí no hay la necesidad de proponer un guion o de imponer a la realidad un punto de vista cerrado, sino que el filme se va construyendo en la medida en que el encuentro se va dando.

Así pues, se trata  de plantear un dispositivo, es decir, ciertas reglas de juego que el propio director se plantea para ir construyendo y estructurando el filme. Estas reglas de juego son sencillas pero garantizan una apertura hacia lo real. Así por ejemplo, en Las canciones, Coutinho propone conversar con personas desconocidas a partir de un punto de partida específico: los entrevistados cantan una canción que quisieran y luego cuentan  porque escogieron esta pieza en particular. Con una premisa muy sencilla, Coutinho realiza una película con una enorme potencia sensitiva, en donde el espectador es capaz de conectarse con la vida de cada uno de los entrevistados.

 En ese sentido, más que hablar de que Coutinho realiza una obra, habría que decir que la co-elabora con las personas que se encuentran al frente de la cámara. Son estas reglas de juego que suprimen el guion. Lo imprevisible, lo real, remplaza lo planificado, lo estructurado. La vida remplaza la puesta en escena.

 

PISTAS: FILMOGRAFÍA DE COUTINHO

Peones

A Coutinho le gusta contar la historia de Brasil. Pero no lo hace a partir de los grandes personajes, sino acercándose a la gente anónima. El punto de partida de Peones son las imágenes de una gran huelga en donde participa Lula Da Silva, cuando todavía era un líder sindical. Los videos de la protesta son mostrados a obreros que podrían haber participado de la misma y se les pide que reconozcan a las personas que aparecen en los mismos.

Edificio master

Es tal vez la película más conocida de Coutinho. En este filme, el cineasta se adentra a uno de los edificios icónicos de Copacabana en Rio de Janeiro. Se trata de un inmueble viejo, que alberga a familias pobres y numerosas. Con su equipo de trabajo, Coutinho toca las puertas de cada uno de los departamentos para que sus habitantes cuenten sus historias y las del edificio.

Jogo de cena

Siguiendo la misma lógica que Las canciones, Coutinho pone un aviso en el periódico llamando a un casting para una película. El filme simplemente registra las conversaciones que el director emprende con cada una de las personas que acuden al llamado del anuncio del periódico. Aquí otra vez aparece la noción de dispositivo, en donde una pequeña regla de juego va conduciendo todo el proceso de elaboración del filme.

Chico y Rita: La fiesta, la vida

Un hombre se encuentra con una mujer en una rumba. Se encuentran y se desencuentran a medida que pasa la noche. El hombre se llama Chico, la mujer Rita. Ambos son músicos, uno toca el piano y la otra canta. La rumba va pasando, sin saberlo, los dos se enamoran. La vida va pasando, sin saberlo,…

Encuentro de Cine | El corto boliviano, hoy

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