Edición Nº 62

La Revista

Dossier

Más datos sobre otras películas "nacionales" de 2016

 

Autor: Claudio Sánchez

Siempre parece estar incompleta la historia del cine en Bolivia. Esto es más bien una certeza. Nuestra historia sobre el cine siempre está incompleta. Por más cercana que esta historia sea, incluso si es una cuestión sobre lo que sucede en el pasado más reciente.

A la hora de hacer los levantamientos de datos siempre queda algo fuera, la mayor parte de las veces esto no responde a una decisión propia sino a una omisión imperdonable o una simple distracción del autor. Por eso mismo es importante no dar nada por terminado, sino sostener que se trata de investigaciones incompletas o documentos “base” de futuros proyectos más profundos en su contenido y alcance.

En este sentido, revisando nuevamente la pasada gestión en el cine y audiovisual boliviano, luego de la publicación del artículo “Informe incompleto del cine boliviano 2016”, una nueva revisión sobre las películas estrenadas en el país hace patente que se ha pasado de largo al menos tres películas documentales que han sido dejadas de lado en la revisión del citado “Informe”. Se trata de: Our fight (Sergio Bastani, 2013), Don´t skate here (Alexandré Laprise, 2016) y Kullaka (Kitula Liberman, 2016).

La primera de las tres producciones es del año 2013, dirigida por el tarijeño Sergio Bastani, este es un documental que hace contrapunto entre dos deportistas bolivianos que se dedican a la práctica de la lucha libre, se trata de Jennifer Salinas y Elías Roca, ella en Estados Unidos y él en Bolivia. La película estuvo presente en diferentes festivales y muestras tanto dentro como fuera del país. Sin embargo, llegó a la cartelera comercial recién en 2016.

 Un documental interesante por su temática y el esfuerzo en su producción es Don´t skate here de Alexandré Laprise, producido por Leonardo Condori. Este mediometraje fue estrenado en La Paz el 23 de agosto de 2016. Es un viaje por algunas de las ciudades de Bolivia donde se identifican grupos de skaters, de La Paz a Oruro, Santa Cruz, Cochabamba, Sucre y El Alto, entre otros espacios urbanos que son símbolo de una subcultura que gana cada vez más terreno. La película se inscribe también dentro de un subgénero cinematográfico que está relacionado con los deportes extremos. Esta película tiene un importante antecedente, se trata de Skate La Paz (Alfredo Coloma, 2010), aquel documental tenía como escenario únicamente la ciudad de La Paz. Don´t skate here respeta ciertos códigos del propio subgénero, y se hace testimonial sobre una época del país, se convierte por sí mismo en un documental que redescubre la historia de los skaters, y escribe nuevos capítulos con la cámara en mano y sobre ruedas en una patineta.

El martes 13 de diciembre de 2016 tuvo lugar en Cinemateca Boliviana la exhibición extraordinaria de Kullaka, documental de Kitula Liberman sobre la experiencia educativa de Radio San Gabriel. Es un testimonio sobre las forma de liberación que significó la formación de mujeres en el campo de la comunicación social. Sobresale la experiencia de la radio con sus transmisiones en lengua aymara orientadas especialmente a comunidades indígenas del área rural. La historia de la radio en Bolivia está todavía por ser contada, esperando que nuevas producciones aborden su relevancia en la sociedad boliviana, el aporte de Liberman recupera el testimonio de los propios protagonistas de estas experiencias y ahí gana mucho este relato en función de que no se necesita recurrir a referencias secundarias, sino que más bien son los propios involucrados quienes hacen esta narración.

En esta misma línea es importante destacar otro documental, que si bien fue filmado en Bolivia no ha sido todavía exhibido en el país. Se trata de Las voces del socavón (2016) un film de Julia Delfini y Vela Vásquez. Una producción argentina que cuenta con el apoyo de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. “Las voces del socavón narrará el rol que ocuparon las radios comunitarias mineras, encabezadas por La Voz del Minero, en la lucha sindical obrera en el distrito Siglo XX – Catavi, en el período 1947-1986.” De esta manera se presenta el documental que también se convierte en una pieza importante en la construcción del imaginario colectivo sobre la radio en Bolivia.

También sobre Bolivia está el documental Samuel en las nubes (Pieter Van Ecke, 2016). Esta historia sobre Samuel, el cuidador de la antigua cabaña del Club Andino Boliviano en Chacaltaya, muestra el drama contemporáneo del calentamiento global y el deshielo de los nevados. La película dirigida por el belga Pieter Van Ecke abrió la Muestra de Cine Latinoamericano el 24 de octubre de 2016, e ingresó a la cartelera comercial en Cinemateca Boliviana.

He aquí una nueva lista de películas bolivianas correspondientes a la cosecha 2016 del cine boliviano. Tres documentales que se exhibieron en pantallas locales, y dos otras producciones que tienen como escenario Bolivia. Todas estas películas fueron proyectadas en La Paz, y esto abre una nueva reflexión sobre las producciones locales, aquellas que sólo se muestran en las ciudades de origen, o con especial atención en pantallas que se asocian a la temática y el sentido de las producciones.

Sigue siendo una tarea compleja determinar cuál es la totalidad de la producción nacional en un año. No hay cifras exactas, no hay datos precisos, con el desarrollo del cine y audiovisual en Bolivia; y la proliferación de pantallas alternativas, como también el creciente número de producciones de carácter institucional que sólo alcanzan una exhibición, se hace cada vez más difícil poder cerrar un balance que se pueda definir como “total” o “completo”. Este panorama se hace aún más amplio si se toman en cuenta mediometrajes y cortometrajes, es una necesidad nacional que alguna de las instituciones estatales pueda brindar estos datos. Las producciones son bolivianas y tienen que tener un “certificado de nacimiento”, tienen derechos y obligaciones. La producción nacional debe ser registrada. Solo una medida drástica puede cambiar esta situación. No puede ser responsabilidad de privados definir cuáles son las películas nacionales, ni brindar información sobre los estrenos nacionales.

Si es que vamos hacia un nuevo orden de cosas, dentro del nuevo paradigma nacional, donde el Estado se hace responsable de sus instituciones y su producción, no se puede seguir aceptando esta enorme falencia. Las películas bolivianas deben ser bolivianas, y esto debe ser demostrado con los registros que cada una de las producciones tenga. Esto será la base de un verdadero sistema de datos que pueda ser consultado y tenga la garantía de ser un insumo “completo” y “total” sobre el cine y el audiovisual nacional.   

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