Edición Nº 65

La Revista

Entrevistas

Denisse Arancibia: “Esta película no es mía solamente”

 

La cineasta boliviana Denisse Arancibia estrenará comercialmente su largometraje Las malcogidas el próximo 21 de septiembre. Se trata de su primera película en solitario luego de que en que en diciembre de 2010 debutara en la pantalla grande con Casting, co-dirigida por Juan Pablo Richter.

Claudio Sánchez (CS).- Las Malcogidas es un proyecto muchas veces anunciado. ¿Por qué tardó tanto en estrenarse?

Denisse Arancibia (DA).- La película no está tan alejada de los estándares de tiempo que te toma finalizar una películaen Bolivia y la región. Pero de todas formas el mayor conflicto que tuvimos fue el poder completar el financiamiento. No es nuevo el hecho de que en Bolivia no tenemos fondos cinematográficos, ni apoyo del Estado, ni una ley vigente.

CS.- La película ha tenido un largo recorrido internacional en su etapa de desarrollo. ¿Cómo ves ahora, en perspectiva, estos espacios para la producción nacional?

DA.- Ayudaron mucho. Sobre todo para entender como funciona la industria. Pudimos encontrar aliados interesantes; sin todo ese recorrido no hubieramos podido ganar los premios y apoyos que nos ayudaron a completar el proyecto. El punto contradictorio es que estos circuitos de festivales, foros y laboratorios requieren una inversión muy fuerte, asi que es ambiguo. Por ejemplo, no tendríamos el sonido 5.1 THX certificado hecho en LABODIGITAL de México (cosa imposible de hacer en Bolivia);  pero es un viaje que todavía no podemos terminar de pagar.

CS.- ¿Por qué decidiste protagonizar la película?

DA.- Ocurrió a mitad de camino. En un principio ni se me hubiera ocurrido,pero yo quería que la actriz fuera paceña, así que me puse a buscaractrices con sobre peso que conectaran con la historia y el perfil. No las encontré, normalmente el trabajo de actriz demanda tener un buen y saludable estado físico. Después busqué mujeres con sobre peso que no fueran actrices pero que por ahí se animaban. Apenas leían el guión decían que no. Ser una gorda boliviana es dificil, casi siempre va acompañado de una gran inseguridad y desaprobación de tu propio cuerpo. Así que entre chiste y chiste mi productora Victoria Guerrero sugirío que yo asumiera la actuación. Al principio me parecia una locura y con el tiempo resultó ser una buena decisión para la película.

CS.- En el cine nacional el mayor ejemplo de este tipo de decisiones, en las que el director es también el protagonista es Yby Maraey de Juan Carlos Valdivia. ¿Cómo crees que esto influye sobre la historia que se quiere contar?

DA.- Pues es difícil saberlo, cada proyecto es un mundo aparte. En mi caso creo que me quitó mucha objetividad con el personaje, cosa que me parece genial. Tomar alguna postura en este oficio creo que está bien. Por otro lado te da una interacción y lectura completamente diferente del resto del elenco; que yo creo puede jugar a favor. Puedes estar mucho más sumergida en la historia que estando frente al monitor. El riesgo es desantender lo técnico/artístico; pero ahí una tiene que rodearse del mejor equipo humano posible.

CS.- El musical es un género que no se había realizado en un largometraje de ficción boliviano. Esta condición de pionera sugiere que hay una búsqueda tuya distinta al común de la producción nacional en tu trabajo. ¿Por qué elegiste hacer un musical?

DA.- No sé si califica como musical realmente, es un “pseudo musical” creo yo. No me interesa ser pionera de nada, pero simplemente es algo que yo necesitaba experimentar y que creo que los personajes y la historia me lo demandaban; el hecho de que antes no se haya experimentado así con el género musical es tan solo una casualidad.  Sí espero que se sienta la intención de tener una exploración personal en el todo, no solo en el elemento musical. Pero bueno, eso el público lo dirá.

CS.- La banda de sonido es un elemento de mucha importancia en la película, no sólo por las canciones, sino por los arreglos musicales y su sentido en cada una de las escenas. ¿Cómo fue realizada?

DA.- Las canciones estuvieron presentes desde los primeros borradores del guión, yo escribía los diálogos y las descripciones de las acciones de las escenas con las canciones en play. Es decir que intenté que no fueran ni un adorno ni una compañía, sino una linea narrativa más, que genere acción y movimiento en la historia; que gracias a la música se lograran armar secuencias vitales para la película; y creo que funciona. Creo, siento que sin esas secuencias la historia no se lograría contar realmente.

CS.- Hay una evocación de los años ochenta tanto en los colores, el vestuario, la propia utilería, además de las canciones. ¿Por qué esta elección?

DA.- Es una estética que a mi me gusta mucho; que yo consumo en arte, en cine, en música, en ropa, en todo. Y al ser una película tan personal creo que tenía que estar acompañada de decisiones estéticas igual de personales. Al mismo tiempo resume de alguna manera influencias artísticas (no solo cinematográficas) que yo quería homenajear de alguna manera.

CS.- La iluminación hace en muchas escenas que se construyan escenarios más fríos, haciendo alusión incluso a ciertas publicidades que consagran el prototipo de la familia americana. Sin embargo aquí la familia es absolutamente disfuncional. ¿Por qué elegir poner en escena una historia así acudiendo a referencias más bien contrarias a lo que cuentas en verdad?

DA.- Precisamente por eso. Porque necesitamos olvidarnos de la “madre perfecta que compra el detergente perfecto para su familia perfecta conformada por su perfecto esposo, hijos y  perfecto cachorro” y empezar a entender que absolutamente todas las familias somos “disfuncionales”. Estaba bueno apropiarse de códigos convencionales para tratar de darles un giro. 

CS.- ¿Por qué decidiste hacer tantos cameos?

DA.- Esta película no es mía solamente, hay tanta gente en el camino que me ha apoyado desde siendo parte del proyecto, hasta tomándose un café conmigo para subirme el ánimo. Tengo amigos, amigas y colegas incondicionales que yo quería incluir de alguna manera; y a la vez se me hacía muy entretenido poner caras familiares para el público boliviano, ahí fue que nos animamos a convocar algunas personalidades paceñas como Saxoman o Paola Belmonte.

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